Carta 1 a Gioia

Querida Gioia

Prometí escribir cuando estuviera en Alemania, y, en efecto, ya llevo 2 días en la tierra de los teutones. No me genera una sorpresa demasiado inmensa, porque ya he estado antes en Alemania, pero trataré de ilustrarlo para ti, porque sé que no conoces este país. Llegué primero al aeropuerto de Frankfurt, con vuelo retrasado y algo que me gustó fue que, aunque no era culpa de la aerolínea el que se haya retrasado el vuelo, pues veras… Todo tuvo que ver con unos mafiosos psicópatas que pasaron 35 maletas de droga a Francia a través de la “Air France” dos días antes, y los militares de Venezuela, que querían aparentar que ellos hacen bien su trabajo, y que semejante crimen nunca más sucederá, al menos desde Venezuela, se tomaron la libertad de detener nuestro vuelo antes de que saliera desde Caracas, por unas 3 horas, sólo para revisar bien las maletas de todo el mundo, particularmente de unos seis pobres diablos que llevaban unos objetos muy “extraños” que la máquina de rayos X no pudo identificar. Menos mal que no me llamaron a mí, Gioia, porque yo llevaba como 7 kilos de caraotas de varios colores. ¿A qué sí sabes lo que son caraotas??? Leguminosas, semillas, la verdad, no sé cómo la llaman en tu país, pero sí te digo que de eso no se consigue en Alemania. En todo caso, decía yo, aunque la aerolínea no tuvo la culpa de que se hubiera retrasado nuestro vuelo, no sólo organizaron mi vuelo siguiente, y ¡quién sabe si hasta pagaron por otros pasajeros cuyas conexiones no eran con la misma aerolínea!, sino que me dieron un vale de 10 euros para comprar algo de comer en el aeropuerto, porque al haber llegado tan tarde a Frankfurt, supusieron que yo tendría hambre, y como todavía tenía que esperar a la salida del siguiente vuelo, pues… quisieron tener contenta a una cliente modesta como yo, quien por cierto de veras no tenía hambre, porque en el vuelo de 10 horas entre Caracas y Frankfurt ellos igual sirvieron cena y desayuno, comidas completas!

Claro, el “vale” no podía ser cambiado por dinero, ni podía ser usado en otra parte que no fuera el aeropuerto, así que yo entré a una tienda que vendía algo más que trozos de pizzas y/o periódicos y compré 3 manzanas, un sándwich para luego y una bolsita de Gummibärchen, que son unos pequeños ositos de gelatina, muy famosos en Alemania, y todo me lo llevé en una bolsa para mi siguiente vuelo, que luego casi perdí por culpa de las colas de seguridad alemana, casi tan largas como las de Venezuela. Claro, los alemanes sí tienen que ser muy estrictos en eso de la seguridad todo el tiempo, porque hay terroristas aquí y allá.

El punto es, amiga Gioia, que así son la mayoría de los alemanes, y así es este país, tal como la aerolínea Lufthansa: perfeccionistas y precisos. En Alemania todo está bajo control, o al menos lo aparenta; y el sistema obliga a los ciudadanos a ser también controlados… Tienen que serlo, o pagan caro las consecuencias, pues así como para todo hay que pagar impuestos, para todo tipo de incumplimiento hay que pagar multas, aunque yo misma he corroborado que a veces pueden ser flexibles con eso de las multas… casi nunca con los impuestos.

Me divierte comparar, aunque es injusto, porque no tengo derecho, pero te comento que en Venezuela pasa exactamente lo opuesto. El sistema es tan caótico que obliga a los ciudadanos a actuar caóticamente para poder sobrevivir, sobre todo en las vías públicas, y ha de ser por eso que la corrupción está a la orden del día. Es más, comentan algunos muy ligeramente que Venezuela es el país más corrupto de Latinoamérica. No me extrañaría, pero felizmente yo no tengo nada que ver con eso, o no creo tenerlo.

Para continuar mi relato, aunque ya estoy en Alemania, todavía no me he inscrito en la Uni, pues llegué tarde al proceso de inscripción el día viernes, ya que decidí tomarme el jueves para descansar donde unos amigos de Berlín. No es tan urgente, pues tengo suficiente tiempo la siguiente semana para mi inscripción y todos esos detalles administrativos, que espero salgan tan perfectos y precisos como Lufthansa, habrán pasado rápido y no tendrán mayor relevancia en este relato.

Mientras tanto, estoy disfrutando de lo que posiblemente será el único fin de semana de descanso que tendré en dos años, cosa que no ha impedido que fuese a predicar el día de hoy, como cada sábado, porque puedo estar de vacaciones laborales o académicas, pero jamás de vacaciones espirituales. Y mañana iré a mi reunión cristiana.

Además de estos detalles de la vida cotidiana, deseo hacerte saber que a partir de hoy domingo comienza la semana Mozart para mí. He decidido que durante siete días sólo escucharé música de Mozart, y en los pocos momentos libres que tenga, leeré su biografía y los temas de sus óperas. Siempre se puede aprender algo de los genios, amiga mía, y Mozart fue precisamente, entre tantas cosas, un hombre genial. Mientras escribo esto estoy escuchando por primera vez la ópera “El rapto de Seraldo” y es una pena que no tenga todavía internet, pues así podría bajar la letra y ver qué tanto entiendo el libreto. ¿Tú sabías, querida Gioia, que Mozart fue el primer compositor de habla alemana que compuso óperas en alemán? El pobre murió siendo tan joven como nosotras, habiendo vivido en condiciones muy tristes, abandonado a su suerte y enterrado en una fosa común sólo porque era demasiado “diferente”. Definitivamente deseo conocerlo cuando resucite, quizás lograremos ser buenísimos amigos.

Me despido. Extraño a mis hermanas Shaenn y Lourdes, a mi primo Ulises, a mi hijo adoptivo Josué y al resto de mis seres queridos en Venezuela; extraño saber que están bien sólo porque no tengo internet!!!! ¿Te das cuenta de cómo ahora somos una civilización postmoderna? En tiempos no muy antiguos no tendría la desesperación de querer saber cómo están, porque entendería que lo sabría luego, cuando por fin pudiera llamar por teléfono, o recibir una carta!!! Una carta!  (Se terminó el Rapto de Seraldo, ahora creo que pasaré a Las bodas de Fígaro) Pero ahora todo el mundo lo quiere todo y lo ha de querer al instante, como la canción de Queen… Y yo no soy la excepción, ¡quiero hablar con ellos ya!

Y no puedo, no puedo!!!!! L, porque estoy en Cottbus donde no sé ni tan siquiera en cuál dirección debo tomar el autobús, y a esta hora, igual, ya todo está cerrado. Mañana también… todo estará cerrado. ¡Qué gran fastidio!

Me despido de nuevo, ahora sí.

Y prometo escribir para cuando cambie de compositor.

Gracias por estar allí, GioiaDSCF6286

Quien te aprecia: Elea Theodore

P.D.

Mensaje de Texto de mi hermana: “Sis Querida J como estás? Ya instalada en tu cuarto? Cuándo comienzas tus clases? En casa cachifeando… Sin internet!!!!”

¡Oh, cuánto calor humano! Mi hermana presintió mi nostalgia y me ha escrito, por eso la amo.

P.D. 2

Te mando la foto de un corredor del aeropuerto de Frankfurt y de uno de los galpones de Lufthansa en Frankfurt. Así también es Alemania, Gioia, inmensa (aunque en realidad es más pequeña que en Venezuela)

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