Carta 11 a Gioia

Querida Gioia

Regresando del automercado esta semana, sucedió que no até bien un paquete de 8 manzanas que había comprado porque estaban de oferta y se me cayeron cuando crucé una calle en mi bicicleta. Me di cuenta al llegar a casa, una cuadra luego… Oh nein!!! Decidí devolverme por mis manzanas, pero como se habían caído casi que en medio de la calle, ya habían pasado los autos y aplastaron más de la mitad de ellas. Pude salvar sólo 2, y recoger el paquete de cartón y cobertor de hule con el que venían porque aquí la ciudad es muy limpia, y me remordía la consciencia dejar todo el desastre allí. El puré de manzanas en la vía no tenía remedio y supuse que cuando lloviera, se terminarían de disolver.

Me dio lástima, ¿sabes? Porque hoy día hay guerra en Siria, y un conflicto horrendo en Mali sobre el cual he estado investigando para mi exposición sobre los derechos humanos. Y en esos países, así como en muchos otros, hay mucha gente pasando hambre. En Venezuela hay escaseces y todo es muy caro. En Minnesota y Wisconsin donde están mis hermanas adoptivas hay de sobra, pero no siempre fresco y no siempre sano. Aquí en Alemania, en cambio, la economía es muy estable y los alimentos son muy accesibles, aunque los más sanos también salen caros.

Me devolví a casa triste por haber perdido las manzanas. 😦 😦

Además de eso, debo reportarte que ya comenzó a caer la nieve sobre Cottbus. Por dos o tres días tuvimos una tormenta, aunque no alarmante; aún así yo me quedé encerrada en casa dos de esos días, porque ya he manejado bicicleta con esa brisa de la tormenta y debo estar más flaca porque el viento literalmente casi que me lleva con todo y bicicleta! Pues así de fuerte es…

En lo que tiene que ver con la música, te comento que aparte del pop chino, el resto de la musiquita pop que he escuchado, pues como que me ha dejado inconforme:  vi un programa british de cantantes en Youtube, un concurso de varias sesiones… terminé con dolor de cabeza… Demasiados aplausos.

Ahora que te escribo escucho el concierto de Aranjuez de Rodrigo y eso me hace sentir mejor. Creo que ya es hora de volver a mis clásicos. Me ayudan a concentrarme totalmente para cualquier tipo de estudio que haga.

Me despido, Gioia.

Extraño hablar con mi hijo, con mi primo, con mi hermana y con Paris. Pero estaré bien.

Siempre que siento algo de melancolía recuerdo la montaña del Ávila, el único lugar que me inspira en Caracas, y soy feliz de nuevo. Una vez hasta nos tomamos un baño en uno de los pozos fríos del corazón de la montaña, el agua como en 8 grados… Wow!

Te dejo una foto de la nieve sobre los techos de la fábrica de vidrios que está frente a mi casa, y que no funciona, por cierto… Aquí en Cottbus hay cualquier cantidad de edificios abandonados y por eso y por la falta de empleo la ciudad parece medio fantasmal, ja ja ja! Ah, Gioia, pero de hecho, a mí me gusta esta ciudad así. Precisamente ese es su mayor encanto, que no tiene mucha gente y nunca se hacen colas.

Quien te quiere,
Elea Theodore

p.d. También una foto de un par de autos congelados por la mañana… Son los carros de mis vecinos a quienes ni siquiera conozco pero me caen muy bien.
Otra ventaja de vivir aquí, uno nunca tiene problemas con los vecinos: no los conoce, no los ve pasar y, la mejor parte, nunca los escucha, excepto una que otra madrugada cuando suben las escaleras, son vecinos excelentes…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s