Carta 9 a Gioia

Queridísima Gioia:

Te comento que esta semana he estado pensando básicamente en dos temas disímiles.

1) El impacto que tiene la propaganda en la conducta de las masas, en vista de que estamos escribiendo un ensayo al respecto en nuestra clase de cultura.

2) Cómo hacer para practicar más deporte en un invierno que oscila entre 7 y -20 grados centígrados.

¿Te gustaría ayudarme con esto último?

No, mejor no.

En cambio, querida Gioia, deseo compartir contigo unos pensamientos que me han rondado en la cabeza ahora que soy estudiante de nuevo, y además observando el comportamiento de mis compañeros, que como ya te conté antes, son gente de todas partes del mundo, con una variedad de antecedentes que da gusto husmearles la vida.

Por cierto, Tim, el nerd de mi clase, estudió un pregrado que se llama “cultura y tecnología”. Cuando me dijo yo de inmediato le pregunté: “¿Y eso para qué sirve?”, y él, claro, buena gente y todo, se sonrió y se encogió de hombros, como si también se estuviera haciendo esa pregunta, pero luego pasó a resumir un poco de qué iban sus estudios, y aunque no lo dijimos, llegamos a la conclusión de que precisamente por la reacción que causa el mismísimo tema de su título, ahora está haciendo esta maestría con nosotros. Lamentablemente en el futuro, mucha gente le preguntará lo mismo respecto a la maestría…. ¿Y eso para qué sirve? Estudios patrimoniales de la humanidad…. ¡Qué aburrido!

Muchos pensarán que pertenecemos a la rama de los humanistas come flor, y que con eso no ganamos dinero, y tendrán razón.

Es triste; yo en Venezuela estudié una carrera come flor, y en Alemania también estoy estudiando otra carrera come flor. Supongo que es mi destino…

Tim, sin embargo, parece más amable y abierto de lo que yo creía. Un día llegué con una bolsa de Gummibärchen a la clase de gerencia, y le ofrecí a él y lo recibió como quien estaba muriendo de hambre, con una mirada infinitamente agradecida. Desde entonces me saluda y me sonríe de vez en cuando.

Pero me estoy desviando del tema, Gioia, he aquí lo que quería compartir contigo. Lo he titulado: “Guía para convertirse en mal estudiante, deseando ser un buen estudiante”. Como diría mi amigo Rogers: “No te lo pierdas”…. Ja ja aja

Guía para convertirse en mal estudiante, deseando ser un buen estudiante

Ten top rules

1.       Cuando tengas que escribir un artículo sobre un texto, léelo el día anterior. Te quedarás despierto hasta la 1 de la mañana, quizás hasta las 2. Garantizado.

2.       En clase, en vez de prestar atención, chatea con algún amigo en tu teléfono silenciado, por supuesto; o métete en tu computadora y lee otras cosas de otras materias, o mejor aún: en tu Facebook. ¡Clásico!

3.       ¿Tienes tarea para el fin de semana? No hay problema… Acepta invitaciones a jugar Dominó, UNO o algo parecido con amigos simplemente porque no pudiste decir que no, o porque no tienes idea de cuándo te podrán invitar de nuevo. No sé si te das cuenta, pero esa inversión de “tiempo” no la puedes recuperar, o al menos no de la manera que planeaste. Daah…

4.       En clase, no escuches realmente al profesor, mucho menos cuando tenga la voz monótona o habla con un acento extraño. Probablemente diga algo importante, como por ejemplo que debías anotarte para tal o cual tema de trabajo en grupo, pero tú siempre crees que te enterarás por los compañeros o en la página web de la uni, y una semana después la profesora publica la lista de exposiciones y como la clase está sobrecargada, cuando revisas por fin, resulta que no tienes grupo!!!! ¡Pánico! La profesora, que no es tonta, te mira con un gesto suspicaz y dice: “eso lo dije la semana pasada”, o “la semana anterior”, que es peor… En lenguaje coloquial venezolano: Toma tu tomate.

5.       Cuando tengas algo que imprimir para tal clase, déjalo también para última hora, como típica venezolana que eres. Aunque vayas en el break entre clase y clase a la biblioteca, para imprimir, justo porque tienes el tiempo exacto, porque no quisiste salir de tu casa el día anterior, habiéndolo tenido libre, entonces la computadora no reconocerá el formato de Word y no podrás imprimirlo. Punto. Con certeza querrás matar alguien, pero ese alguien eres tú mismo, y no puedes… De modo que pasarás la rabieta solo. Como diría Hans: Triste… en inglés: Sad.

6.       En clase, los compañeros tienen una exposición. Tampoco los escuches a ellos, ¿para qué? Siempre te darán un “hand out” con el resumen y tú creerás que con eso es suficiente. Como diríamos también en inglés: lousy.

7.       El profesor te da el programa de todas las sesiones de la materia con respectivas fechas. En este programa aparece la bibliografía de todo lo que necesitas leer para cada sección: el profesor escanea dicho material (aún cuando no es un escaneado perfecto) y lo baja a la red universitaria a la que tienes acceso. ¡Hey! ¡No lo bajes! ¡No lo imprimas!, es más, ¡ni siquiera lo leas en casa en la computadora! Y cuando llegue el día de tal o cual clase, no participes; simplemente sonríe y haz como que no sólo entiendes, sino que ya lo sabías todo desde antes. ¡Descaro total!

8.       Acepta todas las invitaciones a salir, pasear, comer, etc, que te hagan… Todas. A fin de cuentas, tienes que ser sociable con los nuevos compañeros y tus nuevos conocidos en la ciudad, y los hermanos de la congregación, con ellos más todavía, porque son los hermanos de la congregación, desde luego eso sólo aplica para los que son testigos de Jehová. Siempre puedes usar la excusa, claro, pero es barata.   

9.       No te alimentes bien, no hagas deporte nunca, no investigues otra literatura relacionada con tus materias, aún cuando tengas internet en casa. Siempre tendrás miles de cosas que hacer en vez de seguir un estilo de vida más equilibrado, por ejemplo ir de compras, visitar museos en Berlín sólo porque la entrada es gratis, lavar la ropa, hablar por teléfono con los amigos o simplemente comprometerte con más actividades sociales de las que puedes tener, de nuevo, porque no pudiste decir que no. Terminarás como diríamos en alemán: ¡kaputt!  

10.   Esta es la mejor sugerencia de todas: no duermas casi nunca. Cédele el lugar al insomnio, siempre tendrás razones para permanecer despierto, sea que la estés pasando muy bien o todo lo contrario.

Querida Gioia, luego de leer tantas barbaridades sólo te pido que no creas que todas las saco de mi propia experiencia, un par quizás. Y confieso que me he arrepentido en polvo y cenizas.

Además, he omitido los malos hábitos de algunos de mis compañeros de clases, porque ya hablé mal del mexicano y no tengo derecho a meterme con él, todavía no le tengo tanta confianza.

Pero si quisiera ponerme seria y aprender de la moraleja de este asunto, supongo que diré que no basta con desear ser un buen estudiante, hay que “hacerlo”, y todos podemos ser buenos estudiantes, incluyendo al mexicano.

Me despido con tres fotos. Dos de lo que sería parte del centro de la ciudad de Cottbus, un día domingo, por cierto… Por eso está tan solitario. Y la otra es del grupo de estudiantes de mi postgrado en frente de nuestra biblioteca (que creo que es el edificio más famoso de Cottbus).

Con mucho cariño, reportando desde Alemania,

Elea Theodore

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