Carta 11 a Gioia

Querida Gioia

Regresando del automercado esta semana, sucedió que no até bien un paquete de 8 manzanas que había comprado porque estaban de oferta y se me cayeron cuando crucé una calle en mi bicicleta. Me di cuenta al llegar a casa, una cuadra luego… Oh nein!!! Decidí devolverme por mis manzanas, pero como se habían caído casi que en medio de la calle, ya habían pasado los autos y aplastaron más de la mitad de ellas. Pude salvar sólo 2, y recoger el paquete de cartón y cobertor de hule con el que venían porque aquí la ciudad es muy limpia, y me remordía la consciencia dejar todo el desastre allí. El puré de manzanas en la vía no tenía remedio y supuse que cuando lloviera, se terminarían de disolver.

Me dio lástima, ¿sabes? Porque hoy día hay guerra en Siria, y un conflicto horrendo en Mali sobre el cual he estado investigando para mi exposición sobre los derechos humanos. Y en esos países, así como en muchos otros, hay mucha gente pasando hambre. En Venezuela hay escaseces y todo es muy caro. En Minnesota y Wisconsin donde están mis hermanas adoptivas hay de sobra, pero no siempre fresco y no siempre sano. Aquí en Alemania, en cambio, la economía es muy estable y los alimentos son muy accesibles, aunque los más sanos también salen caros.

Me devolví a casa triste por haber perdido las manzanas. 😦 😦

Además de eso, debo reportarte que ya comenzó a caer la nieve sobre Cottbus. Por dos o tres días tuvimos una tormenta, aunque no alarmante; aún así yo me quedé encerrada en casa dos de esos días, porque ya he manejado bicicleta con esa brisa de la tormenta y debo estar más flaca porque el viento literalmente casi que me lleva con todo y bicicleta! Pues así de fuerte es…

En lo que tiene que ver con la música, te comento que aparte del pop chino, el resto de la musiquita pop que he escuchado, pues como que me ha dejado inconforme:  vi un programa british de cantantes en Youtube, un concurso de varias sesiones… terminé con dolor de cabeza… Demasiados aplausos.

Ahora que te escribo escucho el concierto de Aranjuez de Rodrigo y eso me hace sentir mejor. Creo que ya es hora de volver a mis clásicos. Me ayudan a concentrarme totalmente para cualquier tipo de estudio que haga.

Me despido, Gioia.

Extraño hablar con mi hijo, con mi primo, con mi hermana y con Paris. Pero estaré bien.

Siempre que siento algo de melancolía recuerdo la montaña del Ávila, el único lugar que me inspira en Caracas, y soy feliz de nuevo. Una vez hasta nos tomamos un baño en uno de los pozos fríos del corazón de la montaña, el agua como en 8 grados… Wow!

Te dejo una foto de la nieve sobre los techos de la fábrica de vidrios que está frente a mi casa, y que no funciona, por cierto… Aquí en Cottbus hay cualquier cantidad de edificios abandonados y por eso y por la falta de empleo la ciudad parece medio fantasmal, ja ja ja! Ah, Gioia, pero de hecho, a mí me gusta esta ciudad así. Precisamente ese es su mayor encanto, que no tiene mucha gente y nunca se hacen colas.

Quien te quiere,
Elea Theodore

p.d. También una foto de un par de autos congelados por la mañana… Son los carros de mis vecinos a quienes ni siquiera conozco pero me caen muy bien.
Otra ventaja de vivir aquí, uno nunca tiene problemas con los vecinos: no los conoce, no los ve pasar y, la mejor parte, nunca los escucha, excepto una que otra madrugada cuando suben las escaleras, son vecinos excelentes…

Carta 10 a Gioia

Querida Gioia

Tengo la sensación de que esta semana he de escribirte más bien poco. He tenido menos clases que la semana anterior. Fui a predicar y fui a Berlín para comprar botas de invierno… Hacía frío, quedé algo enferma.

Tuve mala suerte con las botas, pues son incómodas y yo no me di cuenta cuando las compré, luego fui a comprar otras, pero esta vez en Cottbus, y confío en poder cambiar o devolver las primeras en Berlín; pero las otras también tienen un defecto y debo ir luego a por un mismo par que no tenga defecto porque el modelo es súper cómodo. Suena vano pero en realidad es una cosa seria tener las botas apropiadas. Lo pude experimentar en la predi en poco más de dos horas con -3°C, o sea, dejas de sentir los dedos dentro del zapato. 

 Por otro lado, Gioia, aquí el clima puede llegar a ser una cuestión de percepciones o de estar vestido con la ropa apropiada; a veces hace frío y no lo sientes, porque estás acostumbrado. El otro día salí a la calle y hacía 1 grado y me dije: “Oh, no está tan mal” , y pude ir a la uni en bicicleta.

Cambiando de tema, te comento que he estado escuchando sólo artistas chinos, Wang Lee Hom, David Tao, Cyndi Wang… No sé si la semana que sigue vuelvo a los clásicos o ya me quedo con algo de pop. Tú, ya sabes lo que siento por la música clásica, Gioia, pero por cierto no te he contado nada de mi relación con la música pop. Supongo que proviene del remanente perdido de mi adolescencia, cuando solía pasar mucho tiempo escuchando la radio y grabando las canciones que me gustaban, porque obviamente nunca habría podido comprar discos nuevos; eran muy caros. Y sin embargo una vez ahorré dinero y compré un CD original, el disco “made in heaven” de Queen y se lo regalé a mi hermana, quien llegó a coleccionar toda la obra de Freddie Mercury.

Hoy día, he descubierto que la música pop, al menos la china, me pone de buen humor, y con algunas lecturas horribles de antropología que me ha tocado analizar para mi clase de estudios culturales, creo que ha valido la pena salirme de la música clásica por unos días; además que sacamos la mejor nota en nuestra exposición sobre hegemonía cultural… la teoría de Antonio Gramsci.  “No te lo pierdas”, Gioia, uno de mis compañeros decidió utilizar un reportaje de noticias europeo que trataba el caso de las mujeres venezolanas que se operan los senos porque quieren verse como las maniquíes de las vitrinas, porque en el fondo sienten que desean tener el estatus de una “modelo”, así como las modelos venezolanas que han ganado los certámenes de belleza. Yo tuve que conducir la discusión y comencé diciendo que aunque soy venezolana no formo parte de ese colectivo enloquecido de mujeres tontas que paga millones por operarse. Todos rieron, claro…  Pero la discusión estuvo interesante, estuvimos hablando sobre los patrones de belleza y sobre aquellos elementos que realmente hacen que una persona sea hermosa o sea considerada hermosa en la sociedad. 

Déjame decirte que aquí en Europa muchas, muchas personas opinan que las mujeres latinas se maquillan demasiado y que son superficiales, pero yo me he dado cuenta de que las iraníes y las turcas también se maquillan demasiado. Las iraníes se ponen, sobre todo, mucho delineador negro en derredor de los ojos, mientras que las turcas se ponen mucho colorete. Las alemanas critican a su vez a las italianas, y supongo que las italianas criticarán a las españolas, no estoy segura… Sería interesante, ya que últimamente me la paso leyendo tanto sobre cultura y culturas, investigar qué significado tiene el maquillaje para las mujeres que vienen de distintos contextos, aparte de lo más elemental que todos sabemos, porque nada surge de la nada, y aún el maquillaje implica necesariamente algo.

Yo, por ejemplo, me maquillo los ojos porque me parece que son muy pequeños, y al menos con un poquito de sombra y rímel me creo que me veo mejor, pero volviendo a la teoría esta sobre la hegemonía de Gramsci, yo misma debería preguntarme por qué el maquillaje hace que mis ojos se vean mejor, ¿acaso no están bien en su forma natural? Además, ¿por qué querría verme mejor y en comparación con quién? Creo que es justo lo que dice el amigo italiano: la “sociedad o la cultura” a la que uno pertenece y esos elementos con los que crecimos nos hacen creer a las niñas (al menos a las latinas, luego de ver tantas películas de Disney y de ver tanta telenovela barata cuando éramos pequeñas) que deberíamos lucir como esas princesas de las comiquitas o como las modelos bellísimas de la tele, para así sentirnos dignas de ser parte de la sociedad. Pero de hecho yo sé que la sociedad está equivocada en lo que tiene que ver con esas percepciones colectivas aún cuando en la sociedad también se hable de la “belleza interior”; y lo sé bien no sólo porque haya leído a Gramsci (a quien por cierto no conocí sino hasta ahora), sino porque he leído la Biblia; y sólo la Biblia dice la verdad en lo que tiene que ver con la verdadera belleza y para quien nosotros deberíamos hacernos “bellos”.

Aún así casi todo el tiempo me pongo algo de sombra en los ojos y rímel, y a veces hasta brillo en los labios. Y sólo cuando tengo mi maquillaje y una ropa que considero que es bonita, me siento cómoda como para tomarme fotos y sólo esas fotos utilizo para mis álbumes o quizás hasta las comparto con amigos en el Facebook, o por Email. Varias personas me dicen que soy fotogénica, pero no es cierto… Es que simplemente les enseño las mejores fotos que tengo. Inconscientemente (o peor aún, muy conscientemente) escojo lo que pienso que son las mejores fotos para compartirlas, porque deseo dar lo que creo que es “mejor” de mí, pero en realidad una foto que me tomara alguien desprevenidamente o aún que me tomara yo misma por la mañana cuando me recién levanto de la cama, debería ser tan buena como la otra, porque soy la misma persona. Se supone que la gente me quiere por la persona que soy por dentro y no por cómo me veo exteriormente; yo lo sé y trato de guiarme por el mismo principio con respecto a aquellas personas a quienes amo. A mis amigas que se maquillan demasiado, a mis amigas que no se maquillan nada, a mi hermana antes cuando solo vivía para vestirse bien y pintarse las uñas y usar sandalias preciosas mientras tácitamente me obligaba a mí a encargarme de las compras o de cocinar cada vez que teníamos asamblea…

Todas estas cosas las sé, y prefiero muchas veces escribirle cartas a mis seres queridos, porque me expreso mejor en el papel y prefiero, insisto, que se den cuenta de la persona que realmente soy a través de lo que escribo, pues sólo con palabras logro exteriorizar lo que realmente hay dentro de mí, cuando al mismo tiempo nadie lo vería en mi exterior sea que esté bien o mal arreglada… Pero de nuevo, a la hora de tomarme fotos o de enviar fotos, y es más, en esos momentos en que realmente me siento muy bien y muy confiada en mí misma, aún cuando todavía no sea todo lo deportista que deseo ser, es cuando me pongo un poquito de sombra en los ojos para que así se me vean más grandes de lo que son, ¿por qué siempre tiene que parecer así aunque no lo es? No sé.

Salomón dijo varias veces en el libro de Eclesiastés que todo era vanidad y un esforzarse tras el viento. Yo puedo utilizar palabras muy inteligentes para criticar a las mujeres que participan en los concursos de belleza porque me gusta pensar que son muy bonitas pero muy poco inteligentes; a las que se maquillan demasiado (y ahora que me la paso leyendo a los académicos de estudios culturales, puedo hasta demostrar que tengo la razón)… Puedo criticar a las que se operan sobre todo para gustarle a los hombres (y es que ellos por lo general no se lo merecen porque terminan siendo infieles), a las que gastan cualquier cantidad de dinero en cosas de marca, a la rusa de mi clase que pone sus fotos sexys en el facebook, a las que son marcadamente ególatras y a las que piensan que son mejores que el resto de nosotras porque tienen las medidas de una modelo o porque tienen muchos pretendientes, pero en un grado quizá muy inferior yo también soy vanidosa y soy tonta, y no me gusta tomarme fotos a menos que no me haya revisado cómo tengo el rostro y si llevo mi sombra en los ojos. O sea, ellas también podrían criticarme a mí y tendrían razón. Y el tal Antonio Gramsci cuando hablaba de la hegemonía cultural y de ese “alguien” detrás de bastidores, quien infunde y difunde la idea de lo que debe ser, y el resto de nosotros simplemente lo aceptamos sin darnos cuenta hasta el grado que creemos que es idea nuestra, tiene razón. Antonio Gramsci tiene razón.

Puedes regañarme y corregirme, Gioia, cuando pienses que estoy criticando demasiado a los demás, como si yo fuera una santa o como si fuera tan diferente que compongo lo que Gramsci llamaría una subcultura, o sea, un grupo apartado de las masas, total y absolutamente rebelado contra los estándares o patrones sociales normales. Recuérdame la sombra de los ojos, porque yo no soy diferente de ellos; ni soy diferente de las mujeres que se maquillan demasiado. Yo también me maquillo, sólo que por lo general, necesito muy poco maquillaje.

Y aún cuando critico a la gente que se hace daño a sí misma con drogas o con cualquier serie de conductas disfuncionales o a los que de verdad creen que gobiernos humanos podrán traer algo de paz y de beneficios a otros humanos, yo estoy equivocada. Y no debo criticar a nadie porque todos sin excepción somos muy imperfectos y estamos bajo el poder hegemónico de la cultura que nos ha visto nacer, y eso no lo podemos evitar. Cuando mucho podemos dejarnos guiar por la palabra de Dios (los que somos cristianos) para hacernos “mejor” delante de los ojos de Dios, pero apartando eso, no hay absolutamente nada que criticar y hay más bien pocas cosas que uno deba imitar.

Reconozco que soy adicta a las sombras y al rímel, así como soy adicta a los bolígrafos y a las Taschentücher. Y mi única excusa para ello es decir que soy humana; así somos los humanos, imperfectos, frágiles y atados a ciertos estereotipos que no podemos controlar o modificar.

Me despido, Gioia, porque para variar estoy atrasada con mis lecturas y la semana que viene debo entregar un ensayo sobre Materialismo cultural. Uno de estos académicos empedernidos describió a la sociedad como una superestructura donde lo que importa es conseguir las herramientas para hacer que sigan funcionando los “métodos de producción y reproducción” de las masas… O sea, un discurso así como una mezcla de Adous Huxley, Karl Marx, Isaac Asimov y Steven Spielberg. Cuando mi hijo sea adulto, estoy segura de que le va a gustar leer sobre estos temas tan fritos. 

Se despide agotada,

Elea Theodore

P.d. Te mando un par de fotos recientes, para que te fijes bien en el maquillaje, je je.  En la foto del medio estoy con Eleana y Maja en nuestra clase de cultura.

Carta 9 a Gioia

Queridísima Gioia:

Te comento que esta semana he estado pensando básicamente en dos temas disímiles.

1) El impacto que tiene la propaganda en la conducta de las masas, en vista de que estamos escribiendo un ensayo al respecto en nuestra clase de cultura.

2) Cómo hacer para practicar más deporte en un invierno que oscila entre 7 y -20 grados centígrados.

¿Te gustaría ayudarme con esto último?

No, mejor no.

En cambio, querida Gioia, deseo compartir contigo unos pensamientos que me han rondado en la cabeza ahora que soy estudiante de nuevo, y además observando el comportamiento de mis compañeros, que como ya te conté antes, son gente de todas partes del mundo, con una variedad de antecedentes que da gusto husmearles la vida.

Por cierto, Tim, el nerd de mi clase, estudió un pregrado que se llama “cultura y tecnología”. Cuando me dijo yo de inmediato le pregunté: “¿Y eso para qué sirve?”, y él, claro, buena gente y todo, se sonrió y se encogió de hombros, como si también se estuviera haciendo esa pregunta, pero luego pasó a resumir un poco de qué iban sus estudios, y aunque no lo dijimos, llegamos a la conclusión de que precisamente por la reacción que causa el mismísimo tema de su título, ahora está haciendo esta maestría con nosotros. Lamentablemente en el futuro, mucha gente le preguntará lo mismo respecto a la maestría…. ¿Y eso para qué sirve? Estudios patrimoniales de la humanidad…. ¡Qué aburrido!

Muchos pensarán que pertenecemos a la rama de los humanistas come flor, y que con eso no ganamos dinero, y tendrán razón.

Es triste; yo en Venezuela estudié una carrera come flor, y en Alemania también estoy estudiando otra carrera come flor. Supongo que es mi destino…

Tim, sin embargo, parece más amable y abierto de lo que yo creía. Un día llegué con una bolsa de Gummibärchen a la clase de gerencia, y le ofrecí a él y lo recibió como quien estaba muriendo de hambre, con una mirada infinitamente agradecida. Desde entonces me saluda y me sonríe de vez en cuando.

Pero me estoy desviando del tema, Gioia, he aquí lo que quería compartir contigo. Lo he titulado: “Guía para convertirse en mal estudiante, deseando ser un buen estudiante”. Como diría mi amigo Rogers: “No te lo pierdas”…. Ja ja aja

Guía para convertirse en mal estudiante, deseando ser un buen estudiante

Ten top rules

1.       Cuando tengas que escribir un artículo sobre un texto, léelo el día anterior. Te quedarás despierto hasta la 1 de la mañana, quizás hasta las 2. Garantizado.

2.       En clase, en vez de prestar atención, chatea con algún amigo en tu teléfono silenciado, por supuesto; o métete en tu computadora y lee otras cosas de otras materias, o mejor aún: en tu Facebook. ¡Clásico!

3.       ¿Tienes tarea para el fin de semana? No hay problema… Acepta invitaciones a jugar Dominó, UNO o algo parecido con amigos simplemente porque no pudiste decir que no, o porque no tienes idea de cuándo te podrán invitar de nuevo. No sé si te das cuenta, pero esa inversión de “tiempo” no la puedes recuperar, o al menos no de la manera que planeaste. Daah…

4.       En clase, no escuches realmente al profesor, mucho menos cuando tenga la voz monótona o habla con un acento extraño. Probablemente diga algo importante, como por ejemplo que debías anotarte para tal o cual tema de trabajo en grupo, pero tú siempre crees que te enterarás por los compañeros o en la página web de la uni, y una semana después la profesora publica la lista de exposiciones y como la clase está sobrecargada, cuando revisas por fin, resulta que no tienes grupo!!!! ¡Pánico! La profesora, que no es tonta, te mira con un gesto suspicaz y dice: “eso lo dije la semana pasada”, o “la semana anterior”, que es peor… En lenguaje coloquial venezolano: Toma tu tomate.

5.       Cuando tengas algo que imprimir para tal clase, déjalo también para última hora, como típica venezolana que eres. Aunque vayas en el break entre clase y clase a la biblioteca, para imprimir, justo porque tienes el tiempo exacto, porque no quisiste salir de tu casa el día anterior, habiéndolo tenido libre, entonces la computadora no reconocerá el formato de Word y no podrás imprimirlo. Punto. Con certeza querrás matar alguien, pero ese alguien eres tú mismo, y no puedes… De modo que pasarás la rabieta solo. Como diría Hans: Triste… en inglés: Sad.

6.       En clase, los compañeros tienen una exposición. Tampoco los escuches a ellos, ¿para qué? Siempre te darán un “hand out” con el resumen y tú creerás que con eso es suficiente. Como diríamos también en inglés: lousy.

7.       El profesor te da el programa de todas las sesiones de la materia con respectivas fechas. En este programa aparece la bibliografía de todo lo que necesitas leer para cada sección: el profesor escanea dicho material (aún cuando no es un escaneado perfecto) y lo baja a la red universitaria a la que tienes acceso. ¡Hey! ¡No lo bajes! ¡No lo imprimas!, es más, ¡ni siquiera lo leas en casa en la computadora! Y cuando llegue el día de tal o cual clase, no participes; simplemente sonríe y haz como que no sólo entiendes, sino que ya lo sabías todo desde antes. ¡Descaro total!

8.       Acepta todas las invitaciones a salir, pasear, comer, etc, que te hagan… Todas. A fin de cuentas, tienes que ser sociable con los nuevos compañeros y tus nuevos conocidos en la ciudad, y los hermanos de la congregación, con ellos más todavía, porque son los hermanos de la congregación, desde luego eso sólo aplica para los que son testigos de Jehová. Siempre puedes usar la excusa, claro, pero es barata.   

9.       No te alimentes bien, no hagas deporte nunca, no investigues otra literatura relacionada con tus materias, aún cuando tengas internet en casa. Siempre tendrás miles de cosas que hacer en vez de seguir un estilo de vida más equilibrado, por ejemplo ir de compras, visitar museos en Berlín sólo porque la entrada es gratis, lavar la ropa, hablar por teléfono con los amigos o simplemente comprometerte con más actividades sociales de las que puedes tener, de nuevo, porque no pudiste decir que no. Terminarás como diríamos en alemán: ¡kaputt!  

10.   Esta es la mejor sugerencia de todas: no duermas casi nunca. Cédele el lugar al insomnio, siempre tendrás razones para permanecer despierto, sea que la estés pasando muy bien o todo lo contrario.

Querida Gioia, luego de leer tantas barbaridades sólo te pido que no creas que todas las saco de mi propia experiencia, un par quizás. Y confieso que me he arrepentido en polvo y cenizas.

Además, he omitido los malos hábitos de algunos de mis compañeros de clases, porque ya hablé mal del mexicano y no tengo derecho a meterme con él, todavía no le tengo tanta confianza.

Pero si quisiera ponerme seria y aprender de la moraleja de este asunto, supongo que diré que no basta con desear ser un buen estudiante, hay que “hacerlo”, y todos podemos ser buenos estudiantes, incluyendo al mexicano.

Me despido con tres fotos. Dos de lo que sería parte del centro de la ciudad de Cottbus, un día domingo, por cierto… Por eso está tan solitario. Y la otra es del grupo de estudiantes de mi postgrado en frente de nuestra biblioteca (que creo que es el edificio más famoso de Cottbus).

Con mucho cariño, reportando desde Alemania,

Elea Theodore

Carta 8 a Gioia

Carta 8

Querida Gioia:

Seré muy breve esta vez por razones poderosas.

1.       He tenido clase de nuevo el fin de semana, y siendo que siempre aparto un poquito de tiempo el fin de semana para escribirte, y ahora no lo tengo, pues… Aunque al final vuelvo a mi eterno comentario sobre la inexistencia del tiempo, pero tú me entiendes… No tengo el “momento”.

2.       Estoy triste, y no quiero contar cosas tristes. Si deseas saber por qué  estoy triste, enciende la t.v. y observa las noticias, sobre todo las que vienen de Venezuela o de las Filipinas. De hecho, esto sí puedo comentarte de mi semana… He estado algo compungida preguntándome cómo podría sentirme feliz sabiendo lo que sé sobre la crisis horrenda que hay en Venezuela o sobre ese tifón horrendo en las Filipinas… ¿Cómo puede la gente normal que se casa y tiene niños sentirse totalmente dichosos con tantas malas noticias?

Y yo estoy feliz de estar en Alemania, y por lo general hasta me estoy acostumbrando a sentirme feliz en Alemania, pero la felicidad es algo tan abstracto también, tan raro, tan difícil de medir… Además que yo no estoy acostumbrada a ser consciente de mi propia felicidad cuando existe, más bien estoy acostumbrada a las malas noticias, y como desde que tengo uso de razón en mi país siempre hay malas noticias y a medida que pasa el tiempo todo es peor y peor y peor, pues la cosa es grave, ¿ves? Es que crecí con eso. Soy venezolana.

En todo caso, querida amiga, sospecho que mejor no sigo filosofando el tema porque podría decir cosas muy negativas, y se supone que debo ser positiva; estoy trabajando en ello. Además que de verdad estoy feliz porque estoy en Alemania, pero también triste. Por ahora más triste que feliz, no sé si me entiendes.  Y lo único que hago para sobrellevar estos sentimientos es orar.

Así pues, te pido también, querida Gioia, que ores por nuestros amigos en las Filipinas y por la gente que vive en Venezuela… Es lo único que podemos hacer.

3.       Y otra razón por la que escribo poco es porque aparte del asunto de las malas noticias, no tengo nada que contar. He estado tan ocupada que no he tenido tiempo de profundizar mucho en la música que escogí para esta semana: Liszt, Mendelssohn y Schumann. De hecho, la semana pasada también venía escuchando a estos tres compositores (apenas), y decidí escucharlos también ahora porque a diferencia de Mozart, Chopin o Beethoven, ahora tengo un repertorio más amplio, pero el plan fue vano, porque no he tenido las circunstancias para escuchar nada. ¡Oh nein! Aún cuando, por cierto, se trata de una serie de piezas que van bien con mi ánimo, o sea, con todo lo dichoso que fue Mendelssohn en su vida, uno pudiera sentir que sus únicas composiciones definitivamente alegres son el “sueño de una noche de verano” y la “sinfonía italiana”, pero ambas piezas las tengo incompletas… Sad.

4.       Estoy muy cansada, Gioa. Pero al menos te comento, esto sí, que ya logré que mi internet funcionara. No yo, sino un amigo que vino a hacer la conexión con el módem… je je… Yo nunca pude lidiar con las instrucciones del alemán técnico. Pero ya todo se arregló y ya tengo internet y teléfono local en casa. Es una pena que no esté de humor para celebrarlo, pero eso me hace recordar que es importante darte mis datos de aquí, al menos lo que son mis números de teléfono y mi dirección postal, por si acaso algún día me puedes enviar una postal o una carta. Ya sé que dudamos que funcione, pues el sistema postal de Tailandia es casi tan malo como el de Venezuela, pero igual… Uno nunca sabe.

Entonces me despido con mi dirección y números telefónicos. Y ninguna foto. Lo siento… No tengo humor para sortear fotos esta vez y tampoco he tomado ninguna foto durante la semana y las viejas que tengo forman parte de una historia larga que no tengo humor para contar, por ahora. Te pido disculpas por eso. Y sigue siendo mi amiga, a pesar de mi mal humor.

Aquí están los datos.

Siempre tuya,

Elea Theodore

Dirección: Potsdamer Str. 1. 03046 Cottbus. Deutschland.

Teléfono de casa: 0049 355 52708515

Cellphone: 00049 1577 0411604

Carta 7

Queridísima Gioia…

 

¿Puedes creer que ya he cumplido seis semanas en Alemania? A ver, a ver… eso es mes y medio. Y se me hace interesante preguntarme, ¿qué he logrado en mes y medio? Digo yo, aparte de hablar mejor el alemán.

Pero por ahora, me interesa más hablar de fotos y de otras personas antes que hablar de mí misma.

 

¿Qué te parece si te doy un par de highlights importante de mi semana y luego paso al tema de las fotos? Yo creo que las fotos te van a gustar, de hecho. Pero he aquí mis highlights:

  1. Vino el técnico a colocar mi línea de teléfono y el módem de internet!!! Por fin!!!! Luego de un mes de haberlo solicitado!!!!!!! O sea: “Happy, happy, joy, joy… Happy, happy, joy joy” (musiquita de fondo). El único detalle es que nada funciona porque todas las instrucciones están en alemán y se supone que yo debo seguir las instrucciones sola. Es sad, como diría Hans, pero es así. Lo más insólito es que el técnico cobra casi 60 euros por haber venido a verificar dos cables, Gioia, literalmente sólo dos cables. Mis hermanos son técnicos en informática, deberían ser millonarios.
  2. Esta semana tuve mi primera exposición en mi clase de arquitectura. Fue sobre las condiciones de vida en los apartamentos de alquiler en Berlín en el siglo XIX, los modelos arquitectónicos y los métodos de construcción y la manera en que vivían los arrendados. Muy interesante… Salí bien.
  3. Entrevista en la oficina de extranjería para sacar el permiso de residencia. ¡Todo salió bien y me lo aprobaron por dos años! A la mayoría de la gente se lo aprueban por un año y luego deben renovar. Yo tengo mucho, mucho que agradecer a quienes me han ayudado con todo este proceso; sobre todo mi hermana Shaenn y un par de amigos de los Teques.
  4. Taller de gerencia en proyectos circulares. De hecho, aprendí un montón y lo más interesante es que muchos de los conceptos se pueden aplicar a la vida personal de uno.

 

Fotos!!!!

 

  • Tengo un portarretrato con 5 espacios para 5 fotos. Y hasta ahora tenía las fotos de cinco personas que me ayudaron a superar un gran trauma de mi infancia. No tiene caso hablar del trauma, sólo pienso ahora que es interesante que ya no quería ver más las fotos; además que oficialmente tres de esas personas ya salieron de mi vida. Les agradezco en el fondo lo que hicieron por mí, pero ya no están ni el trauma tampoco. Y, de nuevo, meditando en ello, me parece increíble como el ser humano es capaz de re-hacerse a sí mismo. Yo superé mi trauma y ya luego creo que no tiene caso volver a ver las fotos, pues es como si no se tratara de mí, no más. Así que, para hacerlo corto: saqué las fotos (excepto la foto donde estoy con Ulises, porque Ulises todavía forma parte de mi vida) y junto con esta foto de Uli puse las fotos de las personas que más me quieren en este período de mi vida, o al menos quienes yo creo que más me quieren. Sólo seis personas, pero son suficientes. Y todos los días veo las fotos, y todos los días me siento inspirada al saber que puedo contar con semejante afecto tan cristalino y puro. Son un regalo de Dios para mí, cada uno de ellos, y un regalo en el que pienso cada vez más con mucho agradecimiento, aún cuando estén lejos.
  • Estando en clase, el profe explica algunos métodos para evitar el plagio, y cómo reconocer que lo que uno hace a veces con ciertos textos académicos es plagio. Dice que tiene una amiga que cobra 500 euros por escribir una tesis nueva para algún cliente, ¡pero Atención! Eso también es plagio, aunque la comunidad académica no pueda detectarlo, y sale desde el último puesto al final del salón un argentino que ha vivido la mitad de su vida en Alemania y pregunta: “nos podría dar el número de teléfono de su amiga?” Sin comentarios. He aquí al mitad argentino-mitad alemán de mi clase. Se llama Luis y a pesar de dárselas de guasón, es muy inteligente, graduado en Arqueología en una de esas Universidades de prestigio en Alemania, ya que fueron construidas durante el Medioevo. ¡Wow! ¡Más fino! Y cada vez que interviene, cuando no es para animar la cosa, dice algo realmente interesante, o ligeramente en contra de todos los demás.

Luis carta 7

Hay algo muy interesante acerca de mis compañeros de clases, Gioia, y es que como nuestra maestría es internacional, el 95% de ellos ha venido de alguna parte del planeta para estudiar esto, en esta pequeña ciudad. O sea, casi ninguno es alemán; de hecho, en este lote que ha entrado este año junto conmigo sólo hay tres alemanes y somos como setenta personas en total. Los estudiantes de segundo año son también muy variados y de otros países, pero no conozco a muchos. Todas nuestras clases son en inglés.

 

Te cuento sobre los de mi curso. Han venido de países tan distantes como Australia, Laos, Vietnam o Indonesia. Hay 5 de Estados Unidos, tres de Honduras, aunque uno fue criado en UK, una chica de Yemén, dos griegas, una chica de Colombia, un mexicano, como 7 chinos, un afgano, una chica de Ucrania, una francesa, un holandés, una chica de Bulgaria, dos japoneses, varias rusas, tres de Camerún, uno de Ghana, tres o cuatro chicas de Irán, dos chicas de Serbia, uno de Israel, quien no cree que Dios exista, dos italianas, uno de Bosnia, una de Rumania, quien por cierto me cae bien mal; y otros más que ya no recuerdo.

Pero todavía más interesante que los países de donde vienen todas estas personas es lo que han estudiado antes en su pregrado. Hay varios que son arquitectos, arqueólogos, antropólogos, y fotógrafos, pero también hay uno que es chef, otros han estudiado ingeniería, estudios europeos, gerencia en mercadeo, sociología, turismo, geografía, relaciones internacionales, ciencias políticas, administración, restauración de edificios, arquitectura de paisajes o paisajismo, historia del arte, economía, comercio, gerencia en recursos ambientales, periodismo, historia medieval, filosofía, y humanidades; además hay otro par de chicas que como yo estudiaron lingüística, lenguas extranjeras o traducción. Inclusive, hay varios que estudiaron español o que han visitado países hispanohablantes.

Mi profesor de arquitectura nos dijo en la primera clase que prestáramos suma atención porque aprenderíamos más de nosotros mismos antes que de ellos (los profes), simplemente por los antecedentes socioculturales y académicos de cada uno.

Y a mí me impresiona observar como desde el principio cada quien fue buscando su grupito, aquellos con quienes se sentían más cómodos. La chica de Laos con el chico de Vietnam (esos países son vecinos, creo); los japoneses con los chinos o con los tailandeses, la chica de Ucrania con la francesa (ambas son bien bonitas, no tienen tan buen nivel de inglés y se visten como modelos de Versace); el bloque de Berlín (o sea, los que viven en Berlín y siempre viajan juntos en tren, que son la chica de Brasil, uno de Australia,  el de Israel, y el chico de Bosnia, creo); las rusas (quienes a su vez vienen de distintas partes de Rusia. Una de ellas también se cree modelo y publica fotos de ella en ropa muy sexy en el Facebook… Pero entiéndase, sexy elegante, no sexy ordinaria o vulgar); el holandés con la chica de Yemén, y con la otra chica de Australia; el de Afganistán junto con uno de la India… Y yo, tu humilde servidora, me junté con las griegas, con una de las chicas de Serbia, y a veces con las iraníes. Los otros latinos han conseguido también otros grupitos disímiles; la que vivió mucho tiempo en UK se la pasa con una alemana y una de Estados Unidos, y el Mexicano no sé con quién se la pasa porque nunca va a clases, pero ya sé que le ha roto el corazón al menos a una de las chicas, pues ella me lo contó este sábado pasado. Oh nein! Y lo he visto también con otros estudiantes mal aspecto de otras carreras, quienes se nota que beben tanto como los irlandeses. Extrañamente, no tenemos a ningún irlandés en clase.

 

Aquí te mando una foto del mexicano. Allí está junto conmigo y con la chica de Bogotá.

con juanita y alfonso

Y nunca faltan algunos freaks o algún solitario, casi siempre un nerd o un disidente, que en este caso es lo que llamaríamos un local, pues es uno de los pocos alemanes de la clase, pero además de alemán, el pobre, no es sólo alemán, sino que es nacido y criado en Cottbus y aunque por un tiempo vivía solo, ahora, por la crisis económica, volvió a la casa de sus padres. Este es el que siempre encuentra razones para criticar a los profesores, pero entiéndase, no razones banales ni mucho menos, sino razones poderosas, pues es un nerd super dotado… algo así. Y estudio Antropología, creo. En realidad, tendré que preguntarle. Se llama Tim.

Tim

Supongo que es una cosa de temperamentos esto de los grupitos que se forman… Uno se junta con quien más se parece a uno en forma de ser, de actuar o de pensar. Claro que, yo no ando rehuyendo de los latinos, pues de hecho, todos me caen bien, y cuando la ocasión lo amerita, hablamos en español, así como las griegas hablan entre ellas en griego, y las rusas en ruso… La cosa es que, no somos latinos típicos con mismo temperamento como para que nos convenga estar juntos, además que dos de ellos son chicos y no hay muchos grupos de chicos y chicas por igual…

Yo amo a mis niñas griegas y a la serbia, Maja, y a la chica de Irán, quien se llama Mandana. Y, por cierto, Mandana dijo que iría al salón del reino conmigo porque según ella “tiene muchas dudas sobre el Islam, y quiere saber de qué va el cristianismo”… O sea, yo le dije: “ven y verás”, tal como se dijeron unos a otros algunos cristianos del primer siglo. Dentro de unas dos semanas todavía iremos a la congregación persa en Berlín. Pero volvamos a las fotos.

Primero te presentaré a las griegas. Estas son Eleni y Eleanna. Son muy sociables, muy joviales y se visten muy bien, pero son también responsables y hacen todas las tareas que nos mandan. Se divierten sanamente y son muy respetuosas.

las griegas

Y aquí estamos Eleni, Maja y yo juntas. Maja es de Serbia y estudió Geografía (su nombre se pronuncia “maya”, tal como los Mayas. Eleni estudió algo así como administración y relaciones internacionales; Eleanna no quiso salir en esta foto porque disque se veía fea… Tiene sus complejos de vez en cuando.

con maja y eleni

Aquí la chica de Francia y la de Ucrania: Mathilde y Tanja. Entiéndase, la rubia es de Ucrania, y la pelirroja es francesa, de un pueblito muy cerca de Lyon, por cierto.

tanja y matilde

Una de las latinas (de Honduras) quien ha pasado demasiado tiempo en UK y habla un inglés británico/americano muy bonito. Su nombre es Laura e hizo su pregrado en Humanidades; aquí la tenemos en una presentación en nuestra clase de Gerencia.

 

Laura

Aquí estoy yo en mi primer grupo de exposición sobre un tema aburridísimo; sin embargo hemos trabajado bien en el grupo, a pesar de que todos nos sentimos frustrados con la chica de Rumania (sabrás reconocerla en la foto). Allí estamos Eleni de Grecia, Reza de Afganistan, Rhyoei de Japón, Li de China, la rumana que se llama Eliza, y yo, je je, de Venezuela.grupo de trabajo

He aquí una foto que te gustará. Es un collage que pensaba hacer para mí, pero varios me han sugerido que luego lo monte en nuestro grupo del Facebook. Y esta es otra cosa interesante de nuestra maestría. Aquí todo el mundo, (TODO EL MUNDO), se comunica por Facebook. Los grupos de años anteriores tienen un grupo montado en FB, y los de este año también ya se enchufaron en un grupo nuevo de este año, pues es el que nos conviene a todos. Sin embargo, luego se complica por la cantidad de materias que vamos teniendo en común con los estudiantes de segundo año, o con alguno que otro freak que ha durado tres años haciendo la maestría. Es confuso, pero para hacerlo breve, te mando el collage. Todavía le falta, y los rostros que verás no son ni la mitad de nuestro curso, pero por algo hay que empezar.

rostros

Te preguntarás, Gioia, ¿cómo hacemos para estudiar juntos tantas personas de tan distintos países??? ¿Cómo hacen los profes para corregirnos? Pues fácil, mucho trabajo en grupo, y los “papers” que nos mandan a escribir no son muy largos. Y en las exposiciones orales toman en cuenta nuestro desenvolvimiento, y eso. En lo que a nosotros respecta, como ya te comenté, nos juntamos de acuerdo como convenga, y además, no todos cursamos las mismas materias, pues de cada módulo se ofrecen varias. Los del primer semestre estamos juntos nada más en dos materias, que son obligatorias, pues del resto cada quien inscribió cosas diferentes, y aparte de las obligatorias, puedes inscribir desde una más hasta o 5 más, cosa que es una locura. Yo tengo tres materias más, una de arquitectura, una de humanidades y una de gerencia; se supone que a ese ritmo me graduaría en dos años, como debe ser, pero por ahí queda flotando la pasantía, y de eso hablaré en otro momento.

 

Y con esto me despido por ahora, querida amiga.

Con una foto de mi profe de Gerencia, Peter Sachsenmeier, pues es el profesor que mejor me ha caído hasta ahora, aparte de Simona, nuestra coordinadora (quien por cierto me dará clase el semestre que viene).

sachsenmeier

Un abrazo inmenso. Te recuerdo con mucho cariño.

 

Elea Theodore

 

 

 

 

Carta 6 a Gioia

Carta n° 6 (1 Sem nov 2013)

 

Queridísima Gioia:

Esta semana, por fin, fue la semana Beethoven. Dejé la radio apagada y sólo escuché al genio alemán. Pero, por cierto, sólo tengo las sinfonías, el concierto del emperador, Claro de luna y otras 4 piezas más.

Para variar, todavía no tengo internet (lo escribo con triste resignación), así que aunque hubiese querido no habría podido escuchar nada de la red o del Youtube.

Pues bien, te comento que de todas las sinfonías de Beethoven me gustan mucho más las impares que las pares. Y durante la semana escuché la tercera sinfonía 3 veces, la quinta 5 veces, la séptima 7 veces y la novena… ¿No creerás que la escuché 9 veces, verdad?  Creo que prefiero responderte eso al final.

Lo que sí puedo mencionarte sobre Beethoven antes de cambiar de tema son tres cosas básicas:

1.       No puedo creer como tanta gente puede vivir sin saber quién fue Beethoven y sin haber escuchado a Beethoven.

2.       Cuando resucite, me gustaría mucho ser una de las primeras que lo salude y que le comente un poco todo lo que pasó durante el tiempo en que estuvo muerto.

3.       Yo te recomendé mucho que escucharas el concierto para piano n°2 de Rachmaninov, y no me dijiste si lo escuchaste, pero por cierto… si te gustó ese concierto, tienes que escuchar el concierto para piano “El Emperador”, de Beethoven. 

  

Ahora, en efecto, deseo cambiar de tema, y como hay varias cosas en las que deseo reflexionar contigo, he decidido ponerlas en viñetas distintas; esto no es que sea un método muy elegante, pero al menos tú sabrás soportarlo.

          Te comento que llegando a la maestría nos obsequiaron un material relacionado con lo que serán nuestros temas de estudio durante estos dos años, y uno de esos folletos que nos dieron es en realidad un mapa del mundo donde se muestran todos los lugares que han sido declarados patrimonio de la humanidad. Uno de ellos se llama “Pueblo histórico de Sukhothai” ¡y queda en Tailandia!!! Dime, ¿has estado allí? La foto que aparece en mi mapa revela una construcción gigantesca como una muralla desde donde cada tres o cuatro metros sale la parte delantera de un elefante gris también gigante; se ven sus patas, la cabeza y las orejas y la trompa y los colmillos; luego sigue la muralla, y luego otro elefante y así se intercalan como en un círculo, pero todo absolutamente gigante. Dime, Gioia, ¿qué significan los elefantes?

 

          Siempre me parece emocionante, Gioia, aprender algo nuevo sobre cómo viven las personas en otras partes del mundo; siempre me parece descubrir que todos somos distintos, pero cómo en el fondo somos tan iguales. Claro que esto no es una idea original, pues lo he leído en otra parte, pero de verdad te aseguro que he hecho el ejercicio de meditar en ello, y yo misma lo he descubierto. Y me he emocionado un montón como en aquel entonces, luego de leer lo que Borges concluyó sobre la existencia del “tiempo”, yo darle vueltas y vueltas y llegar por mi cuenta a la misma conclusión.

 

          Esta semana tuvimos una clase de Biodiversidad con un biólogo. El profesor, quien ha hecho miles de doctorados, nos dio una charla parcialmente aburrida sobre las distintas especies y la variedad tan amplia de plantas que tan sólo existen en Europa. Yo le pregunté en la pausa si, en vista de tener tanta certeza de una biodiversidad y, a su vez, una complejidad tan grande en la creación, no sería sensato atribuir dicha creación a una inteligencia superior, en vez de creer que todo surgió por casualidad. Él dijo que ninguna de las dos cosas, que la vida surgió del caldo prebiótico y de ciertas condiciones especiales hace incontables años, bla bla, bla… Y yo le digo: “sí, pero de dónde surgieron esas condiciones?”, y el profesor: “Del Big bang”, y yo: “Y los seres humanos, qué? ¿Usted de verdad  cree que venimos del mono?” Y el profesor: “nosotros somos monos”. Y yo: “pero todo este asunto, la teoría de la evolución y del big bang… Todo eso es una teoría”. Y el profesor: “No, es una verdad. Una verdad absoluta y reconocida”. Y yo: “No es cierto. Es una teoría, además tiene más sentido creer en un creador inteligente, usted mismo nos ha explicado bien lo complejo de la biodiversidad, detrás de todo eso hay una gran inteligencia”. Y el profesor: “no, no hay inteligencia, nosotros venimos del mono y el universo y todo lo que existe del big bang, bla bla bla”…. Así que yo me rendí porque la pausa se terminó. Pero antes de rendirme lo miré a los ojos porque quise recordar su rostro. Un hombre de más de cincuenta años, con cara de haber sido nerd toda su vida, usa lentes, ojos claros y tristes, voz apagada y aburrida, incrédulo y ciego ante lo evidente… Ha estudiado biología toda su vida y no puede verlo. Eso me pareció triste, además que todo el mundo se estaba durmiendo en clase; todo el mundo se aburre en sus clases, al final hubo comentarios. Yo, por mi parte, me quedé pensando en cómo la Biblia dice que la creación de Dios da prueba de su divinidad y de su poder sempiterno, pero aún así alguien como este biólogo, que estudia la creación, hace postgrados y doctorados, se convierte en eminencia y da charlas y escribe libros, está ciego y no puede verlo. Es más, creo que la mayoría de estos científicos ni siquiera tienen la sensibilidad de preguntarse si de verdad hay alguien más allá o cómo es o por qué estamos como estamos si de verdad existe. Eso creo que es muy triste, pero no me extraña, porque para ver a ese Creador hace falta fe, y la Biblia dice también que la fe no es posesión de la mayoría; de hecho, más bien de pocos.

 

          Andando en el Strassenbahn (algo así como un tren eléctrico que funciona atado a un cable) me consigo con un personaje digno de mencionarlo. Una mujer de más de 30 años, quizás casi cuarenta; cabello rojo bergoña intenso, pintado, obviamente, rapado del lado derecho de la sien mientras que el resto recogido en una colita hacia atrás; chaqueta blanca, vestido negro corto, medias panty decorada con diseño de los 80, tipo sicodélicas… algo así como lo que usarían las chicas de B52; uñas largas postizas, plateadas con doradas y con un diseño también sicodélico en los bordes; zarcillos cuadrados grandes y decorados con varios colores; tatuaje en el pecho; piercings en la piel que separa los orificios de las fosas nasales, y otro más encima del labio izquierdo; ojos claros, maquillaje ligeramente llamativo, bien hecho; bolso de  imitación de piel de leopardo y una cartera negra de semicuero. Llevaba dos perritas consigo, una doberman pinscher llamada Eli, sentada encima de sus piernas, y otra de otra raza pequeña acurrucada entre sus pies y el asiento del Strassenbahn, temblando de pánico, porque le da miedo viajar en el transporte público. Y yo me quedo como tonta mirando a la perrita Eli, porque es de la misma raza que Paris, la perrita de mi hermana, y yo amo a Paris. Y la mujer, de lo más amable, me permite acariciar a su perrita y hasta conversó conmigo sobre las mascotas hasta que le llegó su parada y tuvo que bajarse. Yo suspiré conmovida porque siempre me gusta recordar a Paris, quien se muere de  amor por mí, y además porque a pesar de lo que mucha gente piensa, yo sigo corroborando que aunque en Alemania hay de todo, la mayoría de los alemanes son más bien amables, y capaces perfectamente de conversar con uno en el transporte público.

 

          Esta semana tuvimos un taller sobre cuáles son las leyes que aplican a los estudiantes extranjeros en Alemania, con respecto a trabajar en Alemania y pago de impuestos y todo eso. No podían ser mejores las noticias: basta con ser estudiante y sí, uno tiene derecho a trabajar hasta 120 días en horario completo, o 240 medio tiempo, sin necesidad de pedir ningún tipo de autorización o realizar ningún otro tipo de trámite, ¿qué tal? Es como haber entrado al país por la puerta grande, ¿sabes? ¡Sale mucho mejor que casarse! Y definitivamente más barato.  

 

Ahora, para responder a la pregunta que dejé suelta en el aire: no, no escuché la novena 9 veces, porque la novena sinfonía de Beethoven no es cualquier pieza musical. No puedo escucharla como escucharía a Tchaikovsky o a Liszt, cosa que hago mientras leo artículos de journals o mientras preparo una ensalada de atún para que el Chino no me castigue, oh no… La novena de Beethoven, desde la primera nota, me sienta en un banco, o en el borde de mi cama, y me atrapa como una novela de Jane Austen, y simplemente tengo que escuchar, sólo eso, sin hacer nada más, mientras vivo y revivo el mensaje que Beethoven transmite.

 

          Se trata, por supuesto, de una de las composiciones más elevadas dentro de su género; según yo no hay nada que la supere. Una obra artística, una pieza maestra que existe para demostrar a los escépticos que la evolución no puede ser posible, que los seres humanos fuimos creados y provenimos de una inteligencia muy superior, y que la cualidad principal de ese creador es el amor; de hecho, el mensaje principal que transmite la novena sinfonía es que algún día en el futuro todos los seres humanos adorarán al padre juntos como hermanos, y de la manera más hermosa posible, las voces de los cantantes y las frases del coro invitan, o mejor dicho, suplican a quienquiera escuche a que se reconcilie con Dios.

 

Yo estaba meditando en que si el concierto de Rachmaninov te desbarata, la novena sinfonía de Beethoven te destroza por dentro; pero es un destrozo necesario, y si tú tienes luego la suerte de entender por qué, entonces suspiras hondo, no eres capaz de decir nada más, porque sabes que en algún otro momento lo volverás a experimentar. Y fue por eso, porque no puedo sufrir tanto en tan poco tiempo, que solo escuché la novena dos veces durante esta semana, y para variar, volví a llorar, porque la novena siempre me hace llorar.

Pero luego estoy bien, Gioia… Y aunque no creo que escuches la novena por voluntad propia, si de casualidad lo haces, te recomiendo que cuando eso pase,  procures no tener absolutamente más nada que hacer, y apagar el celular y arréglatelas para que no te interrumpa nadie… Quizás, sólo así podrás entender lo que quiero decir; eso de reconciliarse con el Creador. Beethoven lo expuso bien en su testamento de Heiligenstadt, el cual, por cierto, lo puedes bajar de la internet traducido a tu idioma.

 

Me tengo que ir de nuevo, Gioia, porque por culpa de andar visitando museos de historia en Berlín, ahora estoy atrasada con una tarea que debo entregar en menos de dos días y es complicada.

 

Te envío una foto mía reciente.

Te envío la foto de los elefantes, aunque estoy segura de que tú debes conocer ese lugar.

Y te envío además un extracto del Testamento de Heiligenstadt de Beethoven. Pobrecito, lo escribió cuando comprendió que su sordera no tenía remedio y se encontraba muy triste.

 

Te mando un abrazo inmenso,

 

Elea Theodore

 

 

Porción del Testamento de Heiligenstadt de L.V. Beethoven

 

¡Oh, hombres que me juzgáis malevolente, testarudo o misántropo! ¡Cuán equivocados estáis! Desde mi infancia, mi corazón y mi mente estuvieron inclinados hacia el tierno sentimiento de bondad, inclusive me encontré voluntarioso para realizar acciones generosas, pero, reflexionad que hace ya seis años en los que me he visto atacado por una dolencia incurable, agravada por médicos insensatos, estafado año tras año con la esperanza de una recuperación, y finalmente obligado a enfrentar el futuro una enfermedad crónica (cuya cura llevará años, o tal vez sea imposible); nacido con un temperamento ardiente y vivo, hasta inclusive susceptible a las distracciones de la sociedad, fui obligado temprano a aislarme, a vivir en soledad, cuando en algún momento traté de olvidar es, oh, cuan duramente fui forzado a reconocer la entonces doblemente  realidad de mi sordera, y aun entonces, era imposible para mi, decirle a los hombre, habla mas fuerte!, grita!, porque estoy sordo…
entonces perdonadme cuando me veáis retirarme cuando yo me mezclaría con vosotros con agrado, mi desgracia es doblemente dolorosa porque forzosamente ocasiona que sea incomprendido, para mi no puede existir la alegría de la compañía humana, ni los refinados  diálogos, ni las mutuas confidencias…  y entonces soporté esta existencia miserable – verdadera mente miserable… Forzado ya a mis 28 años a volverme un filósofo, oh, no es fácil, y menos fácil para el artista que para otros – Ser Divino, Tu que miráis dentro de lo profundo de mi alma, Tu sabes, Tu sabes que el amor al prójimo y el deseo de hacer el bien, habitan allí. Oh, hombres, cuando algún día leáis estas palabras, pensad que habéis sido injustos conmigo.
Adiós y no me olvidéis completamente cuando este muerto, merezco eso de ustedes, habiendo yo pensado en vida tantas veces acerca de cómo hacerlos felices, sedlo –

Heiligenstadt. Octubre 6, 1802

 

 

foto mau nov

 

 

Elephants in Tailand

 

carta 5 a Gioia

Carta N° 5 (Sem 5 de Oct. 2013)

Querida Gioia:

 Comienzo a escribir esta nota desde una de mis clases de Estudios Culturales. Luego del tour que tuvimos en Berlín, estamos hablando sobre el memorial del holocausto y hay posturas a favor y en contra, simplemente porque existe otro lugar mucho más emblemático que esa especie de cementerio posmo in honorem a los millones de judíos muertos que visitamos en Berlín. Y ese lugar más emblemático, coincidencialmente un lugar declarado patrimonio de la humanidad, es Auschwitz, el campo de concentración. Y yo no he ido a Auschwitz todavía ni sé si vaya en mucho tiempo, porque sé que lloraré un montón cuando vaya; es más, la primera vez que visité Berlín en el 2007 no quise ir donde los restos del muro, porque no quería llorar, pero el sábado pasado luego de mi tour, ¡Plaf! Me consigo con los restos del muro así puestos en el borde de un edificio posmoderno espectacular y en frente de una estación de trenes que parece una base lunar, simplemente sin buscarlos, y el montón de turistas en derredor. ¡Wow! Yo me dije: “ahhhh… así que esto es lo que queda del muro”, pero los turistas no me permitieron tener un momento digno de mucha reflexión, además que iba con hambre, con frío y con prisa.

 

Estoy en Alemania, Gioia, y he leído bastante sobre la historia de la guerra, sobre el holocausto y sus consecuencias, sobre todo por el hecho de que muchos de mis hermanos espirituales, siendo alemanes, fueron puestos en campos de concentración porque se negaban a darle gloria a los Nazis; he visitado museos históricos y he sufrido al meditar en todo lo que pasó, de lo que me he enterado, y aún de lo que me imagino que pasó pero no estoy segura ni quiero estarlo… Todo esto lo sé aún desde antes de comenzar a aprender el idioma con el que se daban las órdenes para exterminar a miles, a millones de seres humanos; sé que fue horrible, sé que fue una de las mayores tragedias que los hombres llevamos sobre las espaldas, en colectivo. Pero aún sabiendo todo lo que sé, y teniendo fe en Dios, sabiendo que hubo razones de peso para permitirlo, y sabiendo que en el futuro todos los que murieron volverán a vivir, aún así no puedo dar una sola opinión en clase; no puedo.

Los escucho hablar a ellos, y discuten todos intensos sobre si el monumento debería estar o no en la lista de Patrimonios de la humanidad, porque el arquitecto del monumento en Berlín era judío, y el monumento nos hace meditar en lo ocurrido en la guerra, etc. Yo escucho así como escuché atenta al profesor Schuster cuando hicimos la gira y nos detuvimos a recordar la cruel historia, pero no logro pensar en algo válido que aportar, porque no creo que entiendan, porque es muy complejo y en una sola clase no lo podrían entender, ni yo tendría las palabras apropiadas en una lengua extranjera para explicarlo.

 

Luego he venido a mi casita de estudiante y ando algo compungida porque tengo gripe y porque mis parientes me cuentan que la inflación en Venezuela está cada vez peor y la comida muy cara y los que desean mudarse no tienen a dónde ir, y una de mis amigas se quiere divorciar porque su esposo es malvado… Y mi hijo está triste porque me extraña, y yo me siento rara porque no he podido salir a predicar formalmente aquí en Cottbus porque he tenido en dos semanas consecutivas, las dos semanas en que no pude escuchar a Beethoven, clases los sábados!!!  Y sigo pensando en el holocausto y simplemente no tengo ninguna idea de qué cosa pude haber aportado a la discusión sobre el monumento judío.  

 

Mi carrera se llama Estudios Patrimoniales de la Humanidad y en esta nueva carrera voy a aprender lo necesario para conservar el patrimonio de la humanidad, aquello que no “deberíamos” olvidar (de nuevo, en colectivo), pero en el fondo de mi corazón, no es que quiera olvidarlo, sino que lo que más deseo es pasar la página para hacer algo distinto… Lo que sueño casi todas las noches es que llegue el reino de Dios y que por fin haya paz y justicia en la tierra, no por manos de instituciones humanas, o movimientos supuestamente revolucionarios, sino porque Jesucristo, que es el rey nombrado, componga todas las cosas que se deben componer, y por fin los muertos sean resucitados, todos, aún los millones muertos durante la guerra. Un mensaje tan básico, un futuro aparentemente tan sencillo se perfila con claridad en la Biblia y se resume en pocos versículos. Y eso para mí es tan valioso que constituye toda mi esperanza e ilumina todos mis pensamientos futuros.

Sin embargo, mientras tanto, se supone que debo estudiar cómo gerenciar museos, instituciones culturales; como promover los espacios que por su extraordinario significado simbólico inciten a la meditación, se supone que debo aprender cuáles son los mecanismos para proteger legado humano tangible o intangible, pero de nuevo, ¿Cómo explicarles a mis compañeros que nada de eso importa demasiado porque de acuerdo con el propósito de Dios, todo ese legado humano imperfecto tiene que desaparecer para dar cabida a algo infinitamente superior? ¿Cómo hacerles entender a un grupo de 50 personas de todas partes del mundo con toda clase de ideas preconcebidas y credos que sería más, mucho más maravilloso, dejar que todo eso sea destruido, y comenzar desde el punto donde todos sepamos que no por nuestras manos hemos alcanzado tal y tal cosa, sino que hemos sido dignos de merecer las bondades gloriosas de Jehová Dios? Además que la mayoría de las personas no saben que el nombre de Dios es Jehová, o no quieren creerlo.

Yo supongo que pude haber dicho que los monumentos al holocausto, incluyendo Auschwitz, perderán todo su sentido cuando los muertos resuciten, y a mí no me cabe ninguna duda de que resucitarán. Pude haberlo dicho, aunque se rieran de mí, lo que no me habría importado demasiado; otras veces he predicado en público o he dicho alguna verdad que aparece en la Biblia a un grupo grande donde nadie puede replicar porque no han leído la Biblia, y yo, por mi parte, no siento demasiado temor de hablar en público, ni mucho menos de defender mi fe… Es sólo que en ese momento no se me ocurrió.

  

Veras, Gioia mía, creo que también es justo comentarte que estos sentimientos de arraigo y desarraigo sobre todo con cosas simbólicas constituyen una lucha constante conmigo misma, porque a mí me gusta la historia, me gusta decorar y reconstruir cosas. Me gusta, me encanta preservar objetos, textos e ideas, si considero que son buenos, porque a veces sufro de melancolía, y me da miedo olvidar que esas cosas constituyen también la persona que yo soy. Se trata, pues, de una cuestión de identidad.

Y te cuento brevemente que una vez me leí un libro de Miguel de Unamuno, donde él examinaba un poco metafísicamente aquello de la identidad propia, pues Unamuno se crió dentro de un contexto católico y a él se le enseñó algo de la “Vida Eterna” en el cielo, donde supuestamente los humanos pasan convertidos en ángeles y cambian. Yo nunca he sido católica y no tengo idea de cómo enseñan eso las iglesias, pero Unamuno discutía en su ensayo que si le ofrecían esa vida eterna en esas condiciones donde no pudiera reconocerse más a sí mismo entonces no la quería, puesto que él no deseaba morir, sino en efecto, vivir para siempre, pero siempre siendo Miguel de Unamuno y no otra persona, sustancia o espíritu. Yo me dije, mientras leía el libro, “¡pero claro! Tiene todo el sentido del mundo. Si uno muere y luego resucita no recordando quien era, ¿qué sentido tiene?”, de ahí que también pienso que los que creen en la reencarnación están fritos, porque supuestamente uno re-encarna en otra persona, animal o cosa, y obviamente no puede recordar su vida anterior. Es absurdo y no está en concordancia con como la Biblia explica que es la personalidad de nuestro creador. Cualquier persona que haya leído la Biblia al menos una vez puede darse cuenta de que una de las principales cosas que Dios valora de los seres humanos (su propia creación), una de las principales cosas que respeta de los humanos es la identidad de cada uno de ellos, y la libertad que tienen para escoger. Así nos ha creado y aunque eso implica que por eso mismo estamos así, porque Adán y Eva pecaron por voluntad propia y Dios no se los impidió, aún así es un privilegio y un alivio saber que podemos gozar de esa libertad y de seguro la tendremos en el futuro, en un futuro maravilloso aquí en la tierra, incluyendo a los que resuciten, que resucitarán para vivir en la Tierra convertida en un paraíso, como siempre debió haber sido.  

En todo caso, volviendo a mi conflicto personal, el detalle conmigo está en que me gusta preservar las cosas y hacerme con un estilo de vida que pueda mantener tanto tiempo como sea posible; hacerme con afectos y amores que también pueda mantener siempre, y preferiblemente no cambiar demasiado para poder disfrutarme a mí misma, cuando por fin siento que puedo disfrutarme a mí misma, pero sé que tal como dijo Salomón, todo ello es vanidad y un esforzarse tras el viento… Lo sé, pero no lo puedo evitar.  

Mi personalidad hace que me guste mucho lo que estoy estudiando, porque esta nueva carrera combina estas áreas del conocimiento con las que yo siempre me he ocupado: la historia, el arte, las humanidades y los idiomas… Y me gusta y me siento feliz haciendo esto que hago, pero sé que al final no tiene mucho sentido ni valor, porque todas estas cosas tienen que pasar. Porque es mejor, mucho mejor que llegue el reino de Dios. Porque aunque lográramos preservar el legado de la humanidad, no tiene sentido mientras la humanidad sigue muriendo y en otros países haya tanta hambre y miseria y tanta injusticia.

En línea general, Alemania se salva bastante bien del hambre o de la miseria, pero no de la injusticia. Ningún lugar sobre la faz de la tierra es justo; en todas partes hay maldad.

Y todo lo malo que está ocurriendo aún hasta hoy, todo eso que va mucho más allá que gerenciar museos, todo eso se nos escapa de las manos a todos y sólo la intervención divina lo podrá reparar.

Y así pues, siendo cristiana como soy, queriendo además ser una mejor cristiana de lo que soy, siento que debería invertir más tiempo en anunciar estas verdades antes que en darme gusto y estudiar humanidades, pero de nuevo… parece que no lo puedo evitar. Tengo que aprender algo y trabajar duro para mantenerme a mí misma cuando todo es extremadamente caro y yo vengo de una familia pobre. Tengo que hacer estas cosas mientras espero a que se cumplan las profecías bíblicas. Tengo que conseguir luego un empleo que me guste porque la traducción ya no me gusta; y por ahora tengo que pagarme también el gran privilegio de vivir sola en un lugar donde todos los días puedo ver cómo las hojas de los árboles caen desde mi ventana.

 

¡Estoy atrapada en Alemania, Gioia! Pero estaría todavía más atrapada en Venezuela, así que mejor dejo ya de sentirme culpable y seguiré haciendo lo mejor que puedo en cada uno de los roles que me toca asumir. De todas formas, igual tengo libertad para predicar cuando es pertinente, y lo hago, aún informalmente. Así pues, no soy sino una cristiana normal, que predica de vez en cuando, trabaja de vez en cuando, se divierte de vez en cuando y estudia casi que todo el tiempo. Perdóname tanto conflicto existencialista. Vamos a echarle la culpa a Unamuno.

Me despido, además, porque ya escribí demasiado sin decir demasiado. En esta semana que justo ha terminado tampoco pude escuchar a Beethoven, no pude practicar las canciones que me estoy aprendiendo, ni pude hacer deporte cuando deseaba comenzar a hacer algo de deporte… Me imagino que fue porque la rutina me ha absorbido como al resto de las personas normales. La única cosa que sí puedo comentarte, que me devuelve a la persona que tú has conocido, es que pude ir a predicar formalmente el sábado, aunque nadie escuchó una palabra, y que me pude leer tres capítulos de la novela de Kazuo Isiguro que me estoy leyendo. No te hablaré de la novela porque es demasiado posmo y yo misma no la podría resumir, pero sé que de ella hicieron una película. Luego te digo cómo se llama la película, pues quizás desees verla.

Me despido con cariño, Gioia. Me hace falta hablar contigo.

 

Muchos saludos a tus parientes,

 

Elea Theodore

 

p.d.

Te mando fotos de los árboles desde mi ventana y del cementerio judío en Berlín, o sea, el monumento tipo cementerio in honorem a los judíos.

 

 

2013-10-18 09.39.23

 

 

cementerio judio

 

 

 

 

 

Carta 4 a Gioia

Carta n°4 (Cuarta Sem de Octubre 2013)

Querida Gioia,

Esta semana se tiene que resumir con la primera palabra alemana que yo aprendí en la vida: “kaputt”… Significa en español: “dañado, destruido, descompuesto, inservible”, o sea: frito.

No contaré nada de Beethoven, porque no he escuchado a Beethoven. ¿Las razones? Meramente tácticas… Todavía no tengo internet suficiente para descargar y de Beethoven sólo tengo las 9 sinfonías y el concierto del emperador. Es muy poco para sobrevivir una semana, aunque mucho, si se toma en cuenta el tipo de profundidad que entraña la música de Beethoven… Pero he estado demasiado “kaputt” como para pensar en profundidades.

Sólo una noticia te puedo dar: Ya tengo bicicleta, gracias a la generosidad y consideración de mis hermanos de la congregación.

Y en cuanto a música: he estado escuchando la radio cultural de la ciudad cuando llego a casa. Ya estoy dejando el vicio de cargar conmigo el reproductor de mp3, porque el trayecto de casa a la Uni no dura nada, y si voy en bus, no hace falta, porque los choferes de aquí jamás pondrían lo que ellos creen que es música en los autobuses; ese tipo de cosas que en Venezuela no sólo son comunes sino que son un abuso, porque los choferes venezolanos creen que su autobús es una discoteca y ponen lo que ellos piensan que es música a todo volumen…. Eso no pasa ni puede pasar en Alemania. Aquí la gente es demasiado diferente, gracias a Dios.

En todo caso, no tengo ya más nada que reportarte, querida amiga. Sólo clases, clases y más clases. Y kaputt, kaputt, kaputt…

Me despido, para variar, con frío,

Siempre tuya,

Elea Theodore

P.d. En realidad, sí hay algo que debo decir y que quizás te interese saber: ¡hemos visitado Berlín en una de mis clases de arquitectura! Pero lo mejor de ese día fue que luego visité a mis amigos berlineses, quienes tienen dos niños preciosos y uno de ellos se llama Pepe.

Para hacerlo breve: aquí te mando una foto de Pepe, quien cada vez que ve que le van a tomar una foto sonríe a la cámara… Juzgue usted por cuenta propia.

 

 

 

Pepelein

Carta 3 a Gioia

Carta a Gioia N°3 (Oct. Sem 3, 2014)

Querida Gioia:

He decidido que esta semana no sólo será Chopin, sino también Rachmaninov. ¿Las razones? Meramente prácticas: no tengo mucho en el repertorio de Chopin y suficiente en el de Rachmaninov, además que mientras Chopin era un melancólico a veces tristón, Rachmaninov era apasionado y casi que desesperado. Tú y yo sabemos que se aprende más de la desesperación y la pasión antes que de la melancolía. La melancolía te inspira para una poesía muy sentida pero la desesperación, bueno… a veces hay que pasar por allí para saber de lo que realmente seríamos capaces y en quién realmente podemos confiar. Rachmaninov, en todo caso, lo hace a uno pisar más profundo que Chopin y eso es exactamente lo que yo necesitaré de aquí en adelante… ir a lo profundo y descubrir qué tanto soy capaz de dar.

Te comento, muy brevemente, que ya por fin tengo internet, al menos en el celular. ¡Vaya! Qué estrés el exceso de comunicación o la falta de ella. Hasta las once de la noche chateando con gente en Venezuela, en Irlanda y aquí mismo en Alemania. Y eso que mis amigos en Londres no me atendieron, porque están en una boda a la que fui invitada, pero como no tengo dinero ni ropa y ni siquiera puedo salir de Cottbus porque todavía no soy estudiante y no tengo el ticket de los trenes, pues, obviamente no pude ir. L

Yo jamás he estado en Londres, pero quien me ha visto y quién me ve… Quizá luego consiga un vuelo barato y como puedo llegar gratis a Berlín, o al menos podré cuando por fin sea estudiante, entonces ¿quién sabe? Quizás hasta pueda ir y conocer Londres antes de que mis amigos se devuelvan a la encantadora ciudad de Caracas, donde al menos tenemos al Ávila.

Pero más allá de hablar de filosofía de la música o de planes de viaje que todavía no se pueden concretar, te hablaré de la semana Chopin-Rachmaninov. Todo se condensa en el concierto para piano N°2 del ruso. Lo escuché por primera vez con Ulises en el aula magna de mi antigua universidad, la UCV, y luego hasta compramos la grabación de ese concierto donde estuvimos (la misma orquesta lo vende tiempo después) porque Ulises estuvo por años enamorado de Gabriela Montero, la pianista, y yo, bueno… yo me entusiasmé con Rachmaninov, y al final le regalé el video a Lourdes. La pieza en sí es lo más parecido a una montaña rusa en el siglo XIX. Te lo puedo ilustrar con extractos de lo que va siendo la semana, en vista de que hoy es jueves, y aún no termina. Un día como hoy, por ejemplo:

“Llegas a casa a las 10pm, luego de haber tenido en el día nueve horas de clases; pudiste asistir a la cita con el amable señor del seguro médico que te cobrará más del sueldo mínimo de un venezolano cualquiera sólo porque la ley alemana lo exige, pero no pudiste ir a la cita con el administrador de la residencia, con quien debes firmar unas cosas, porque las clases de la sesión de la mañana se alargaron hasta la 1pm, sin descanso. Luego de clases y más clases te fuiste al salón del reino para la reunión, en alemán, y luego de la reunión vuelves a casa, con lluvia fría y con mucho más frío porque se te quedó la chaqueta, y con ese frío has caminado 20 minutos desde donde te dejó el bus. Y al llegar lo primero que haces es poner el concierto de Rachmaninov mientras comes yogourt con granola porque, obviamente, no has cenado.

Y mientras te escribo, aparte del sueño terrible que tengo y del cansancio y del frío, voy pensando: “Tengo que leerme otras quince páginas de una convención internacional para mañana! Bienvenida a la Universidad de nuevo! (el signo de exclamación no representa emoción)”

Un día como ayer:

“hoy por fin me dieron mi carnet de la uni: happy happy, joy joy, happy happy, joy joy…. J!!!!!

He aquí el detalle, Gioia: uno se enchufa como estudiante en una universidad alemana y obligatoriamente tiene que tener una sesión en el sistema computarizado de la universidad, y eso sólo lo dan cuando tienes el carnet. Y la sesión es súper importante porque sólo así puedes acceder a la biblioteca, puedes solicitar libros, descargar el material para estudiar y comunicarte con los profesores y eso. Y hasta documentos como la constancia de estudios, o las notas, cosas que antes yo debía solicitar al departamento de control de estudios de mi antigua universidad y esperar unos días hábiles a que me lo dieran con sello y firma, aquí lo sacas vía internet en un cuarto especial que te imprime dichas constancias, una vez que entraste a tu sesión particular, claro está. ¡Y listo! Ese tipo de documentos en Alemania no necesitan sello ni firma; a menos que sea para algo muy puntual. Así que sólo se es estudiante cuando recibes el carnet y con el mismo el ticket semestral (ya pago dentro de la matrícula) válidos para los trenes y todo el sistema de transporte público. O sea: por fin dejo de pagar los pasajes, porque sólo muestro mi carnet y viajo “gratis” en los buses. Happy happy joy joy (musiquita)….”

El horario de esta  semana es horrible. Todos los días  hasta las 6pm y el sábado hasta la 1pm.
Nota  interesante: Tanto la coordinadora de mi maestría como el director del  departamento de doctorado de la misma y otros profesores comen en el comedor  universitario como todos los estudiantes, y con ellos en sus mismas mesas.  Eso refleja algo de humildad de los profesores alemanes.
Otra nota: Leyendo  un artículo horrible sobre globalización visto como hibridización (el término  no existe en español) mientras escucho las variaciones sobre un tema de  Paganini de Rachmaninov. Me duele la cabeza, pero el piano es sublime. Palabras  que ni siquiera aparecen en mi diccionario de Simon and Schuster:  creolization, prelapsian, mimicry, trope, interstices. Ok, sigo leyendo… No  tengo manera de buscarlos en la internet.
Mi quinta reunión en  alemán en el salón del reino y ya me atrevo a dar una respuesta. ¡Más fino!  La hermana a mi lado me dice: “Muy bien, todo se entendió”. Además aprendí la  frase: “die Zeit ist um”. O sea, “se acabó el tiempo”… Si uno se pone a  pensarlo, el tiempo nunca se acaba, sino es uno el que se acaba, o sea… envejece.  Triste, como diría Hans.
Parte de mi clase  del lunes: Cómo hacer lecturas críticas y probar la autenticidad,  verificabilidad y confiabilidad de las fuentes que consultamos y de los  autores que leemos. Todo esto me hace recordar mis dos semestres de  investigación documental de la Escuela de Historia en la UCV, cuando yo solía  ser inocente.
Clase sobre la  convención del patrimonio de la humanidad de las naciones unidas de 1972, bla  bla bla… Y mientras tanto chateo con alguien en español (más bla bla bla, en  inglés) y voy leyendo los reportes en el Facebook de otro estudiante que  planifica una cena vegetariana de bienvenida para nosotros… ¡So cool!  El Chino no me castigará en absoluto! Oh, esto es demasiado tierno: un hermano que repara  bicicletas me va a armar una bicicleta para mí con partes de aquí y allá que  está reuniendo; dijo que me la regalaría, que es demasiado importante en esta  ciudad andar en bicicleta, y las mujeres hasta salen a predicar en bicicleta  y manejan con sus faldas largas… Es demasiado, demasiado lindo! Ohhh, Quien  me ha visto y quién me ve… predicando en bicicleta como solían hacer los  estudiantes de la Biblia en los años 30!
  Mi  hijo quiere escribir una novela con un tema apocalíptico. Ante eso sólo puedo  comentar dos cosas: 1) se parece a mí, el pobre. 2) Demasiado Spielberg y  demasiado darle vuelta al tema de la Guerra de las galaxias.  
 

 

Uli me ha reportado que el Bucare que sembré está  creciendo y muy bonito. Wow! He sembrado un árbol y vive… Eso me hace sentir  feliz

 

Querida Gioia, he escuchado el concierto de Rachmaninov más de 20 veces; a veces se termina y lo vuelvo a poner, y termina y luego, como tengo varias grabaciones del concierto, se reproduce de nuevo por tercera vez, y no lo puedo cambiar… Leyendo la biografía de Rachmaninov me doy cuenta de por qué lo entiendo tanto. Su padre lo abandonó, en cierto momento de su vida fue mal estudiante hasta el punto de falsificar sus notas, pero se arrepintió, y el fracaso de su primera sinfonía lo hizo caer en depresión. Tuvo que recibir ayuda terapéutica y ya a sus cuarenta y tantos años se fue de inmigrante sin dinero ni posesiones a Estados Unidos por culpa de la malvada revolución rusa. Tuvo una vida difícil en muchos aspectos, aunque también con mucho éxito en otros, éxitos que me imagino que en su tiempo no fueron tan apreciados como lo son ahora; rara vez un artista es bien apreciado durante el tiempo en el que vive.

Pero lo importante, Gioia, es que Rachmaninov no se quedaba quieto; no podía componer, entonces dirigía orquestas; no tenía contrato para dirigir orquestas, entonces hacía de intérprete y daba conciertos tocando lo que otros habían compuesto antes que él… ¡Feliz músico! Ya podía contar con una herencia magnífica que le habían dejado los otros antes que él. Entiende que Rachmaninov nació en 1873 y para entonces ya habían aparecido y desaparecido todos los genios, excepto Tchaikovsky, quien se murió en 1893 (O sea, hay quienes dicen que se suicidó, pero eso no está comprobado).

Hum… Es una explosión de emociones violentas que luego se calma hasta el grado que sientes que estás flotando en el mar, pero luego llega otra tormenta y sientes que te desbaratas completamente. ¿Alguna vez has escuchado a Rachmaninov, Gioia? No sé si allá en Tailandia tengas acceso al internet, pero si así es, puedes escuchar el concierto para piano n° 2 en Youtube. Dura menos de 40 minutos, así que no te va a quitar mucho tiempo.

Y toda esta reflexión me hace necesariamente justificarme: No deseo que pienses, querida Gioia, que soy una melómana compulsiva adicta a la música… En realidad, durante la semana he tenido días en que soy una persona normal, tan perfectamente normal que no tengo tiempo para escuchar música sino hasta un rato por las noches. Tampoco he tenido tiempo de leer libros! Es más, el último libro que me leí fue el libro del Chino hace más de un mes! Oh nein! Qué triste! Con este asunto de mudarme a estudiar a Alemania hace un buen rato que no puedo leer sino estrictamente lo necesario: la Biblia en español, el resto de la literatura bíblica en alemán y los textos de la Uni desde que empecé clases en inglés. Y Jane recomendándome por Whatsapp que lea a Anthony Trollpe!!! Ja!

He aquí sus palabras: “absolutamente tienes que leer Barchester Towers. Me han salido lágrimas de la risa! Y apenas voy por la pág 51”

Yo quería re-leer por sexta vez mi novela favorita de Jean Webster que no llega a 200 páginas, pero apenas leí diez en el aeropuerto, en uno de los retrasos. Anthony Trollope escribe por novela más de 500 páginas. En pocas palabras: no creo Jane… No, hasta las vacaciones que vienen.

Para finalizar, Gioia, porque tengo mucho sueño, esto de volver a ser estudiante es muy estresante. Y eso que todavía no he comenzado (o debería decir: “continuado”) con mi trabajo de traducción, pero ya pronto también tengo que reportarme con Moisés… Oh nein! Oh nein! Son como que muchas cosas.

Te pido perdón por cargarte con tanto, pues yo sé que nunca has leído a Trollope o a Webster…

Ya no escribo más sino hasta que haya pasado la semana siguiente. Por cierto, será la semana Beethoven. Me voy a morir con la Novena.

P.d. Te envío foto de Rachmaninov. Te envío también la foto de mi primer árbol, que Uli me está cuidando, y una foto mía reciente con un grupo de estudiantes de mi maestría, para que veas como estoy.

Y, por último, te envío los links del concierto para piano N° 2 de Rachmaninov, de la canción de Eric Carmen, basada en el segundo movimiento de ese concierto, y la versión que hace Il Divo, de esa canción.

También Celine Dion hace una versión, por cierto, pero la de ella no me gusta.

Me despido con muuuuuuuucho cariño y con mucho frío

Siempre tuya,

Elea Theodore

 

Rachmaninov’s concert:

http://www.youtube.com/watch?v=Vna-_bCgb70

Erick Carmen: http://www.youtube.com/watch?v=dWNuUeJwz64

Il divo’s version: http://www.youtube.com/watch?v=EXZ94owHigY

 

 

Sergei Rachamaninov

Sergei Rachmaninov

 

mi arbolito

Mi primer árbol

 

Welcome Dinner at Gabriel's 15 oct 2013

En la cena de bienvenida de la Maestría

 

Carta 2 a Gioia

Carta 2 (Oct. 1 Sem, 2013)

Querida Gioia,

La semana Mozart it’s over! Ahora empezaré con Chopin y me concentraré en el piano. Cuando era niña soñaba con tocar piano, y recuerdo que siempre soñaba con tener un teclado electrónico y con la idea de que aprendería por mi sola, porque éramos tan pobres y vivíamos tan mal que ni siquiera en mis fantasías yo creía que podrían pagarme clases de piano… Y fue entonces cuando me enamoré de Chopin! Un conocido de la Biblioteca pública me regaló un libro viejísimo y roído por insectos con la Biografía de Chopin, y recuerdo haber leído que el muchacho tocaba tan pero tan bonito que hacía llorar a muchos de los que lo escuchaban. Ese talante melancólico tanto del compositor como de su auditorio me conmovió y desde esos días de séptimo u octavo grado de bachillerato yo me convertí en una persona propensa a la melancolía diecinueveañera; en cierta manera todavía así soy el día de hoy, aunque felizmente he aprendido también a disfrutar cuando hay que disfrutar y reír y contar chistes malos y suspirar más bien con esperanza, antes que con pena.

Pero no quiero hablar de cuentos del pasado, Gioia, pues mi idea es concentrarme en el presente. La semana Mozart pasó, gracias a Dios, porque no he tenido internet y mi repertorio es limitado. ¡Y ahora comienza Chopin, y junto con Chopin, lo bueno! ¡Esta semana comienzan mis clases!!!!

(Ansiedad, emoción, miedo, excitación, ¡fastidio porque todavía no tengo internet!)

Trataré de ilustrarte los hot moments de la semana, Gioia, para que no sientas que nos estamos perdiendo de reportar nada.

Martes, 9am: el reloj lleva más de una hora y media con su pííí, pííí, pííí, y yo quizás conozca hoy a la coordinadora de mi maestría, con quien me he escrito desde el 2008, pero tengo tanto frío que sólo pienso en seguir durmiendo y los párpados caen solos como el poema de Benedetti, a pesar de que anoche me acosté a las 10pm (hora razonable). Oh, nein! Hoy es uno de los días más importantes de mi vida seglar y yo muero de sueño como cuando sufría de insomnio y tenía que ir a trabajar en la escuela de niños ricos… ¡Odiaba el horario y nunca me gustaron los niños!

Martes en la tarde: Internet prestado en la Biblioteca, porque todavía no tengo carnet de estudiante! Y es taaaaaan lennnnto! L Quiero ver un mensaje de mi hijo y nada… tic, tac, tic, tac… el reloj avanza pero la página no, porque es Facebook! Digo yo, ¿qué le cuesta a Josué abrir una cuenta en Gmail? ¡Hotmail ya hace siglos que pasó de moda! Además que ahora es Outlook, y sabrán sólo sus usuarios cómo funciona esa cosa…

Me voy al gabinete de folletos y consigo uno de aeronáutica. Vaya! Los alemanes preparan pilotos astronautas! ¿Por qué no me extraña?

El internet se quedó colgado. Página del Facebook abierta. Creerán que soy una adolescente tardía adicta a las redes sociales…

Ok, otra ventana, pude leer mi correo y responder tres o cuatro cosas, entre revista y revista, y folleto y folleto, pero es que… en serio me provoca caerle a martillazos a esta computadora. ¡Qué fastidio, qué fastidio! Qué fastidio!!!!!!

El facebook nunca abrió, muchas gracias (con sarcasmo). En todas las ciudades alemanas que he visitado hay internet-cafés, y uno puede enchufarse siempre que pague, y llamar aún a celulares en el otro lado del mundo aún cuando sea caro, pero aquí en Cottbus, donde no es que visito sino que estoy viviendo, no hay ni uno… ni siquiera uno L

Miércoles. Hora indeterminada. Por fin tengo mi primera reunión de la maestría. Aquí hay gente de muchos países y de todos los colores; me recibe una con cara de nerd, cabello corto y negro, más o menos de mi estatura pero más delgada; su nombre: Andra, y ya no recuerdo de qué país viene. Muy amable.

Luego llega la coordinadora, ¡por fin! Me parece una curiosa coincidencia que se llame Simona, pues yo tengo mi “relación particular” con el nombre de Simon, y no, no tiene nada que ver con Bolívar. ¡Simona Cadar! Tiene el cabello más claro y más oscuro que en la foto. Hace una presentación en power point acerca de lo que realmente estudiaremos y consideraremos por dos años en la maestría. Bla, bla, bla, muy interesante, pero muy largo para contarlo aquí.

¡Y al final! ¡Regalos para todos! Un bolsito de tela que dice: Yo amo WHS (las siglas de mi Master), y adentro información referente a la maestría y a la ciudad, incluyendo la programación del teatro (el cual por cierto ya vi por fuera y es horrendo). Oh, cool… Van a pasar Carmen de Bizet. Eso me hace recordar a Ulises, pues él ama a Carmen. Qué genial sería que estuviera aquí para el estreno. Pero yo no sé si podré ir, pues el programa no dice cuánto cuesta la entrada, y con lo corta de dinero que ando, pues no sé si podré ir.

En todo caso, querida Gioia, lo que sí puedo comentarte de mi maestría, y me gustó que lo dijera Simona Cadar, es que todos los que estudiamos esto, independientemente del país de donde vengamos o de los estudios de pregrado que hayamos hecho, es que tenemos la sensibilidad de querer conservar el patrimonio de la humanidad. Y todos estos dos años girarán en torno a ello… En aprender lo necesario para ser un promotor y conservador del patrimonio del mundo. Mañana es día feriado y no saldré, pues es absurdo salir en día feriado. Todo está cerrado y el pasaje es caro. Además, no voy a salir sola con ese frío.

El viernes, por otro lado, iré a predicar con mi nueva amiga Anette.

Jueves, hora indeterminada. He escrito once cartas y todas serán enviadas mañana a primera hora por correo postal. ¡Qué emoción, Gioia! ¡En Alemania el correo postal funciona! Y la mayoría de estas cartas van para mis amigos alemanes, aunque también una para mi hermano en Francia y otra para Danuta en Roma. Danuta es la amiga de mi hermana Lourdes, pero como nos hablamos al teléfono, ahora también es mi amiga, y ella ama recibir cartas, pues dice que ya la gente hoy día no escribe cartas, sino Emails. Y yo aprecio el Email, me parece muy práctico, pero me encanta enviar cartas, y también recibirlas…  Ohhh, quién me ha visto y quién me ve, enviando cartas de verdad a Italia; en serio que ni siquiera de adolescente soñaba yo con poder enviar cartas a Italia!

Bueno, ahora sí me despido. ¡Tengo que comprar un tapete para el borde de mi cama, un abrigo para el invierno, pega de barrita, un estuche para las teclas del Rummy y una botas! ¡Oh, sí, quién me ha visto y quién me ve! Yo con botas de otoño, de esas que tienen el borde de peluche.

Te envío una foto del teatro de la ciudad, para que veas que de verdad es muy feo.

Y te envío un par de fotos de mi nueva universidad, Gioia. Con todo y el frío, ha salido el sol y no llueve. ¡Si tan sólo se quedara así el clima por el resto del año!!!!

Me despido con los dedos fríos,

Tu amiga, Elea Theodore

 

 

Leyenda de las Fotos: (en el siguiente orden)

1. Edificio principal de la Universidad Técnica de Brandenburgo

2013-10-01 13.44.09

 

2.Biblioteca Central de la Universidad

DSCF6333

 

3. Escaleras de la Biblioteca por dentro

2013-10-07 12.26.11